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| Los Siete Planetas del Viejo Mundo |
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La astrología solo se preocupaba de los siete planetas visibles al ojo humano hasta el descubrimiento de los tres planetas exteriores. A excepción de Mercurio, estos planetas pueden estudiarse como tres pares de opuestos. Comenzaremos con los dos luminares: el Sol y la Luna, que en la terminología astrológica se les conoce como planetas.
En esencia, el Sol y la Luna representan nuestra conexión personal con el Espíritu y el Alma, como puede verse claramente en los símbolos de cada planeta. Ningún de estos dos símbolos contiene la cruz de la materia, lo que quiere decir que, en última instancia, ni el Espíritu ni el Alma pertenecen exclusivamente a nuestras vidas manifiestas, sino a otros reinos de existencia. Sin embargo, durante nuestras vidas los principios de Espíritu y Alma, que son la preocupación de nuestras cartas natales, son, por así decirlo, "bajados" y proyectados en nuestra experiencia con nuestros padres humanos, padre y madre, los creadores de nuestra existencia física. El Sol y Luna astrológicos se oponen y se complementan, rigiendo el día y la noche, respectivamente, la luz y la oscuridad, masculino y femenino, claridad y complejidad, cualidades de radiación y reflejo, certeza y duda, rectitud y redondez, y muchos otros opuestos asociados con los principios opuestos de masculino y femenino. Cada carta contiene tanto el Sol y la Luna, lo que revela, como observó Jung, que dentro de la psique se representan de igual manera los principios masculinos y femeninos. No es posible conocer el sexo de un individuo al mirar su carta natal, ya que ésta es simplemente el mapa de un momento particular en el tiempo y en el espacio que no pertenece tan solo a nosotros como individuos. Más bien, la carta natal describe cómo funcionarán los principios masculino y femenino en la vida de un individuo, a pesar del género. Esto es un punto importante, porque en estos tiempos donde todo debe ser políticamente correcto, las personas tienen dificultades en apreciar que las analogías descritas en astrología entre lo masculino y lo femenino, lo positivo y negativo, lo activo y pasivo, el "yang" y "yin" no se refieren solamente a nuestra biología, sino que también a nuestras psiques, que contienen el equilibrio potencial entre estos opuestos.
Un grabado del texto alquímico de Michael Maier, Atalanta fugiens , (1618), mostrando al Sol y la Luna como principios complementarios de la obra alquímica. |
Primera edición 2005 por CPA Press, BCM Box 1815, Londres WC1N 3XX, Reino Unido, www.cpalondon.com.
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El Mapa de la Psique, de Clare Martin
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Please note: Mapping the Psyche, vol. I, is currently out of print.