El Sistema Solar
La tradición astrológica tiene miles de años
de antigüedad, fue originada en las meticulosas observaciones
y los cuidadosos registros que los sacerdotes-astrólogos mesopotámicos
realizaran de las posiciones siempre cambiantes de los siete planetas
visibles al ojo desnudo, tanto cada uno de ellos con relación
a los demás como contra el telón de fondo de las estrellas
y las constelaciones. Un ‘horóscopo’ (o mapa del
tiempo ) es una representación de las posiciones de los planetas
tal como se los ve desde la Tierra en un momento y un lugar particulares
sobre nuestro mundo. La Astrología siempre ha sido un sistema
geocéntrico y lo sigue siendo pues, aun cuando el Sol se encuentra
en el centro del sistema solar, la Tierra es de todos modos nuestro
hogar, y es a partir de la Tierra que calculamos nuestras coordenadas.
Auditorio: ¿Entonces, en primera instancia, los orígenes
de la Astrología se encuentran en observaciones y registros
sencillos?
Clare: Así es. La Mesopotamia ha sido siempre
considerada como la cuna de la civilización occidental, y fue
allí que el arte, el oficio y la ciencia de la Astrología
de occidente fueron forjados. Es correcto. La Mesopotamia es, en gran
parte, una llanura desértica con amplios horizontes y enormes
cielos estrellados. Por lo tanto, no sorprende que los primeros mitos
suelan ser historias astrales o que se haya considerado a los cuerpos
celestes como poderosas deidades cuya relación con los seres
humanos resultaba obvia y estaba asegurada. Ahora, que ya no miramos
hacia arriba ni observamos a los planetas moverse a través del
cielo nocturno, hemos perdido nuestra conexión instintiva con
estos dioses vivientes y colectivamente hemos dejado de tomar en serio
a la astrología. En ocasiones se dice que los planetas han dejado
de hablarnos porque nosotros hemos dejado de escucharlos, pero si alguna
vez se encontraron en algún lugar lejos de cualquier parte y
miraron hacia el cielo nocturno, habrán experimentado un poco
de la majestuosidad y el poder de las estrellas y los planetas.
Si acaso queda en nosotros alguna chispa de
imaginación,
cuando nos encontremos bajo las estrellas,
confiando en las emociones
e intuiciones
que
se sublevan dentro nuestro, podremos sentir la sólida
certeza
de que esos pájaros de fuego tienen su impacto
en la vida humana,
una influencia que es innegable
Como estudiantes de astrología, una de nuestras
primeras tareas es la de llegar a conocer y entender los fundamentos
de la astronomía y la mecánica del sistema solar. Estos
son los fundamentos de nuestro arte y nuestro oficio y si pueden
aprender esto ahora, les resultará de gran utilidad a lo largo
de sus estudios astrológicos. Entonces, veamos el orden de
los planetas a partir del Sol. La anatomía de nuestro sistema
solar no ha sido necesariamente bien entendida. Pero es en extremo
importante para nosotros, como astrólogos, el saberlo, no
sólo porque una comprensión de los períodos
de las órbitas de los planetas y de sus velocidades relativas
es crucial cuando estudiamos los ciclos planetarios y las técnicas
predictivas, sino también porque las características
físicas de los planetas dicen mucho acerca de su significación
astrológica.
En este diagrama vemos que los períodos
orbitales de los planetas dependen de su distancia al Sol. El primer
planeta a partir del Sol es Mercurio, que se mueve muy rápidamente,
con un período orbital de sólo 88 días. La
mayor parte del tiempo Mercurio no es visible por encontrarse tanto
delante como detrás del Sol. Cuando lo vemos, es sólo
durante los breves períodos de su rápido paso por
fuera del Sol, ya de un lado, ya del otro. Aun la astronomía
de los planetas puede decirnos algo acerca de sus personalidades
astrológicas. Venus tiene una órbita de 225 días
y ha sido conocido desde siempre como el Lucero del Alba cuando
asoma junto al Sol por el este, y como el Lucero de la Tarde cuando
se oculta con el Sol por el oeste, representando las dos caras
de esta gran diosa. Mercurio y Venus son conocidos como planetas ‘inferiores’,
pues sus órbitas se desarrollan dentro de la órbita
de la Tierra. Por este motivo, parecen acompañar al Sol
en su travesía anual alrededor de la carta natal, a veces
por delante y otras veces rezagados con respecto al Sol, con Mercurio
nunca a más de 27º y Venus nunca a más de 48º de
distancia del Sol.

La órbita de la Tierra queda por fuera de Venus y, tal como
sabemos, su órbita aparente alrededor del Sol toma 365,25
días, o un año. La Luna es el satélite de la
Tierra y le lleva aproximadamente entre 28-29 días orbitar
a su alrededor. Las Lunas Nuevas se producen cada mes (o ‘Moonth’),
cuando la Luna está entre la Tierra y el Sol, y las Lunas
Llenas cada mes, cuando la Tierra se encuentra entre la Luna y el
Sol, como se ve en el diagrama de arriba.
Marte es el primer planeta ‘superior’, exterior a la órbita
de la Tierra, y que tarda 687 días, o aproximadamente dos
años, en completar su órbita alrededor del Sol. Por
su color rojo, siempre se lo ha asociado con derramamiento de sangre,
furia y guerra, y por sus dos satélites Fobos y Deimos (que
significan ‘miedo’ y ‘terror), es conocido como
el Dios de la Guerra. Por su órbita extremadamente elíptica,
Marte parece incrementar su tamaño y su poder a medida que
avanza en dirección a la Tierra, y llega a su punto más
próximo cuando la Tierra está ubicada entre el Sol
y Marte. Entonces parece retroceder hasta que alcanza su distancia
máxima a la Tierra, del otro lado del Sol. Conocido por los
griegos como el dios Ares, el mes de Marzo de los Romanos (cuando
el Sol se encuentra en el signo de Aries) recibió su nombre
por este planeta.
Más allá de la órbita de Marte se encuentra
el cinturón de asteroides, un ancho cinturón de rocas,
consideradas por algunos como vestigios fragmentarios de un planeta
que estalló. El cinturón de asteroides es una frontera
con una significación astrológica, ya que marca la
división entre los cinco planetas ‘personales’ –el
Sol, la Luna, Mercurio, Venus y Marte- y los dos planetas ‘sociales’ –Júpiter
y Saturno. Los planetas personales describen nuestras características
individuales, mientras que los planetas sociales describen cómo
cada uno de nosotros se vincula con el amplio contexto social y cultural
en el cual ha nacido.
Júpiter, con un período orbital de 11,86 años,
es el planeta más grande del sistema solar, con un tamaño
diez veces mayor que el de la Tierra. Por su enorme campo magnético,
irradia más energía al espacio de la que recibe del
Sol. Por su familia de Lunas, sus permanentes tormentas, su gran
mancha roja y una rotación sobre su eje de alrededor de 10
horas, todo lo relativo a Júpiter es activo, turbulento, tormentoso
e imponente.
Saturno, con un período orbital de 29,46 años, es el
segundo planeta más grande, y su nítido y helado sistema
de anillos hace de él uno de los más hermosos objetos
del sistema solar. Al ser el más lejano y el más lento
de los planetas visibles al ojo desnudo, Saturno sigue siendo el
planeta exterior del sistema solar desde el punto de vista de nuestros
sentidos, y este hecho, junto con su perfecto sistema de anillos,
ha significado que Saturno haya sido siempre asociado con los límites
y con el tiempo, y con las restricciones de nuestra existencia. Psicológicamente,
Saturno guarda relación con el desarrollo de fuertes barreras
yoicas, que nos mantienen a salvo, pero que también nos limitan
y nos restringen.
El ‘asteroide cautivo’ o ‘planetoide’ Quirón,
fue descubierto en 1977 y sigue siendo un inadaptado del sistema
solar. Originado en el Cinturón de Kuiper, que se encuentra
más allá de la órbita de Plutón, se desconoce
durante cuánto tiempo más este visitante del sistema
solar permanecerá con nosotros. Por su órbita extremadamente
elíptica de entre 49 y 51 años, la función astrológica
de Quirón parece ligar a los planetas exteriores con los del ‘viejo
mundo’, pues fluctúa llegando casi tan lejos del Sol
como Urano y aún así, atraviesa la esfera de la órbita
de Saturno. Aunque Quirón no ha sido universalmente aceptado
por la tradición astrológica ni mucho menos, quisiera
incluirlo desde el comienzo porque, como principio psicológico,
parece ser particularmente relevante para nosotros en este particular
período de la Historia.
Los tres planetas exteriores, Urano, Neptuno y Plutón, pertenecen
a un orden en verdad muy diverso. Su descubrimiento se hizo posible
sólo a través del desarrollo de instrumentos científicos,
como el telescopio, y parece reflejar la correspondiente expansión
de la conciencia y el conocimiento humanos. El descubrimiento de
Urano en 1781 duplicó de la noche a la mañana las dimensiones
del sistema solar e hizo pedazos la antigua visión del mundo –un
avance profundamente impactante, inesperado y emocionante, que de
inmediato nos dice algo acerca de su interpretación astrológica.
El descubrimiento de Neptuno en 1846 y el de Plutón en 1930
anunciaron la época actual, con todo su tremendo potencial
para la evolución colectiva y la destrucción colectiva.
Auditorio: Hay mucho que aprender, ¿no es
cierto?
Clare: Sí. Aprender astrología es
algo muy similar a embarcarse en un barco escuela. La astrología
es un arte práctico que no puede ser dominado sólo ‘con
la cabeza’. Cada uno debe hallar su propia forma de relacionarse
con la astrología, y nuestro trabajo duro y nuestra dedicación
nos son recompensados cuando vemos que estamos abrevando en la palpitante
tradición astrológica, momento en el cual el tema y
cada carta que estudiamos, cobran vida ante nosotros. Es el aprendizaje
el que nos prepara para este mágico momento cuando, por primera
vez, establecemos un diálogo con el cosmos todo. |