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Amor y astrología

por Liz Greene
Yo soy  y
El/Ella es  y

Tauro con Leo

Las chispas saltarán cuando la calma terráquea de Tauro entre en contacto con la expresividad y dramatismo de Leo. El fuego viene bien para ...  lea más

Usted es Tauro

Para quienes la conocen, hay un historieta infantil cuyo personaje central es un Tauro perfecto: Fernando, el toro, se divierte oliendo ...  lea más

El compañero Leo

Para Leo, el amor es lo que mueve al mundo. Como cualquier otra experiencia en la vida, el amor es algo mítico para estos nativos, y éste ...  lea más

El hombre Leo

Los hombres Leo son tan inconmensurables como la vida. Hasta los Leones más humildes son así. Los Leoninos irradian carisma, y aunque este sujeto le caiga bien o no a usted, lo que no podrá hacer es ignorarlo. Existen sin embargo algunos ejemplares de Leo que no andan rugiendo tanto por ahí para hacer gala de su singularidad. Pero cuando haya pasado un tiempo de conocerlo usted se dará cuenta de que en el fondo es igual que todos los demás de su especie, con esa misma necesidad de auto-erigirse en figura mítica. No hay que olvidar que son leones, finalmente. Y esa cualidad de estar concentrados en quienes son, de sentirse siempre alguien especial y que el destino tiene preparado para ellos algo fuera de lo común, perdura y se desprende hasta del alma leonina más humilde.

El hombre de Leo siente atracción por una compañera que pertenezca a un signo de tierra, lo que resulta una magnífica combinación...y por otro lado ¡un buen desastre! Cuando funciona, el Leonino busca la estabilidad en su compañera y así puede lograr conectarse con la realidad gracias a esta relación. Cuando la cosa no funciona, el problema se origina por lo común por esa tendencia que tiene Leo de subestimar los detalles y los asuntos de la vida cotidiana. Es bajo estas circunstancias que él procede a tratar a su compañera como a un empleado o sirviente sin sueldo. Y cuando se comportaasí, se lo ve como a un hombre enojado y resentido o lo que es igual, a no tener a nadie al lado.

En cambio, si miramos a Leo "el romántico"...¡ése sí que le hará perder la cabeza! Su actitud frente al amor no tiene nada de tímida ni apocada. Y son estos grandes gestos -ya se trate de regalos, viajes mágicos y dramáticas declaraciones de su amor con poesías y canciones-los que lo hacen "irresistible". Un Leonino sí que sabe cómo hacer sentir al otro verdaderamente amado y deseado. Es muy común que Leo tenga una larga lista de admiradores, así se trate de un hombre que no es del todo atractivo o exitoso.

Pero hay "algo" que resulta fascinante en él. El problema va a saltar cuando la rutina o la cotidianeidad vayan incorporándose al romance. Al hombre Leo le gusta también ser el eje central de la vida de su compañera, y no le causa mucha gracia que ella se entretenga con muchos hobbies o con una carrera independiente, o con muchos amigos y amigas.

Leo necesita sentir que él es EL SOL alrededor del cual gira la Luna. Se volverá hosco si usted repentinamente brilla por sí misma. Al principio él la asfixiará porque siente que su autoestima está amenazada. Es difícil -aunque no imposible- para el Leonino reconocer la necesidad de su compañera de tener su propia independencia y manifestar su creatividad, como también le es difícil reconocer que le gusta esto de tener una compañera independiente. Esto podrá permitírselo en la medida en que él tenga muy bien plantada su autoestima.

El León no cambia así como así sus puntos de vista o sus hábitos. Y menos por sugerencia de terceros. Si usted quiere cambiar a un hombre Leo, está perdiendo su tiempo. Es muy terco y su orgullo no le permite reconocer la sabiduría de un consejo ajeno. Él no está para recibir consejos sino para darlos. Si usted le hace notar que confía en él, que lo alienta con sus sueños, que tiene fe en sus talentos y acepta esa necesidad infantil de seguridad y atención, entonces lo habrá conquistado.

Cuando un hombre Leo siente que le tienen fé, pues eso obrará milagros en él. Si usted es del tipo de personaje independiente y bastante contenida en sus expresiones, no será grata compañía para el Leonino. Él demanda mucho tiempo de atención, de amor y devoción. ¿Existe acaso el héroe que se esconda detrás de las bambalinas mientras su compañera está en el campo de batalla? Si usted convive con un Leo y pretende ser reconocida como alguien especial por derecho propio, se armará un gran lío con el Rey de la Selva. Por otro lado, si a usted le gusta jugar a la víctima, no cosechará ningún punto a favor: el Rey quiere que quien lo acompañe esté a su altura, en ese nivel de "realeza". Necesita sentir orgullo de su compañera tanto como lo tiene por sí mismo.

Nada empaña el espíritu leonino a la hora de lograr una vida glamorosa y llena de vitalidad. Si usted busca a alguien a quien respetar, admirar y de quien sentirse plenamente orgullosa, el hombre de Leo es la persona indicada. No se trata de cualquier hombre, después de todo, y es la viva contradicción a ese refrán que dice que "de noche todos los gatos son pardos" porque él seguirá siendo él, tan único como irrepetible.