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La Comparecencia de las
Personalidades Internas
Nuestras
personalidades internas aparecen en diferentes niveles de la conciencia.
Es por eso que ellas tienen distintas formas de hacerse presente en nuestras
vidas. Podemos visualizar este hecho con la ayuda de un horóscopo
tridimensional o del concepto de distintos escenarios en los que se lleva
a cabo la existencia.
El nivel del centro nos muestra quellas personalidades
de las que somos conscientes, en el nivel inferior y superior, nos encontramos
con partes inconscientes de nuestra personalidad. El estrato inconsciente
no necesariamente esta limitado a dos niveles, y por supuesto, pueden existir
distintos grados de inconsciencia.
Desde un punto de vista psicológico,
encontramos que tiene sentido distinguir cuatro niveles de conciencia en
los cuales nuestras diferentes personalidades pueden hacer acto de comparecencia
en nuestras vidas.
1. Personalidades con las que nos identificamos.
Existe un consenso entre estas personalidades y nuestro yo consciente. Estas
personalidades están dotadas de energía y toman parte en mi
encuentro consciente con el mundo. Esto significa que las consideramos como
respetables y refinadas y por lo mismo, las enviamos a la sociedad como
representantes de nuestra voluntad y de nuestra propia imagen. Son lo que
llamamos "embajadores" en el lenguaje de la diplomacia. Un país
envía a sus embajadores a un país extranjero, con la finalidad
de ser representado ahí con dignidad, y causar una impresión
favorable.
2. Personalidades con las que no nos identificamos, pero de las que
a pesar de ello, somos conscientes.
Ellas no reciben mi energía de identificación, ni las envío
al mundo como mis embajadoras, porque las trato como a personas no gratas,
ya que son personalidades no deseadas en mi drama personal, aun cuando participan
en él. Yo sé que ellas existen, de hecho sé que tienen
razón en lo que dicen, pero desde el momento en que aparecen en mi
escenario, trato de librarme de ellas en cuanto me sea posible. Ellas no
han recibido la gracia de haber sido elegidas como representantes de mi
país, y yo me rehuso a darles la suficiente energía como para
posibilitarles la realización de sus intenciones (ellas aparecen
a menudo como voces que me otorgan reprimendas y consejos o amonestaciones).
3. Personalidades a las cuales no conozco y cuya verdadera misión
es "secreta", es decir, inconsciente.
Ellas nunca me confrontan abiertamente con sus puntos de vista verdaderos
o sus actitudes, pero trabajan silenciosa y conspicuamente a favor de sus
propias metas e intereses, los cuales no son los intereses de la persona
consciente. En nuestro ejemplo del lenguaje diplomático, esto significa
que: ellas son agentes de nuestro propio servicio secreto, las cuales trabajan
dentro de nuestra embajada, pero para un ministerio diferente y acerca de
las cuales, nuestro embajador no ha sido informado. Estas personalidades
sirven a diferentes amos, y es esto lo que me confunde profundamente. Como
no se me está permitido conocer nada acerca de sus misiones secretas,-
y de hecho no quiero saber nada sobre sus misiones, puesto que me desagrada
el servicio secreto por cuestiones de honor y de pulcritud moral- existe
un conflicto de intereses entre ellas y yo.
4. Personalidades que desconozco, cuya misión es secreta, como
las de la tercera categoría, que no me confrontan directamente, pero
que trabajan activamente por lograr mi ruina y mi destrucción.
Metafóricamente hablando, esto significa que todas esas personalidades
son miembros de un servicio secreto extranjero hostil, que funciona dentro
de mi embajada para recabar dentro de mis propias paredes, material que
puedan usar en contra mía. Este material está diseñado
para llevarme a mi destrucción física. Ellos quieren ocupar
mi país.
Personalidades del cuarto
tipo pueden ser consideradas como el núcleo del síndrome de
MPD, tal y como lo describen los psiquiatras, por lo que es bastante claro
que las personas que sufren de este síndrome están siempre
en peligro de dañarse a si mismas con actos suicidas. Mas aún,
el fenómeno del suicidio, en su totalidad, parece como iniciado por
una personalidad de este cuarto tipo. La razón por la que estas personalidades
autodestructivas, muy pocas veces tienen éxito, es que las personalidades
del tercer tipo, trabajan activamente para prevenir la autodestrucción.
Sucede exactamente como en cualquier buena película de espías,
una pelea, dentro de la misma embajada, entre los miembros del servicio
secreto del país al que pertenece la propia embajada, contra los
integrantes del servicio secreto del país extranjero infiltrado,
lucha de la cual, el embajador nunca se entera en lo más mínimo.
La proyección de las personalidades
internas hacia el mundo exterior, como por ejemplo hacia el psicoterapeuta,
es la que posibilita lo que en términos psicológicos se llama
"transferencia" (y "contra-transferencia"), la personalidad
es de hecho transportada fuera de uno mismo. Pero este mecanismo de cesión
de personalidades internas hacia personas en el exterior, no es exclusivo
de la relación paciente-terapeuta; si a una personalidad del tercer
o cuarto nivel no se le posibilita a salir a la luz, es posible que se manifieste
a sí misma en el mundo externo, proyectándose en la gente
que me rodea. El conocer que lo que me confronta desde el exterior, es parte
de mi propio interior, me ayuda a promover a estas personalidades inconscientes
hacia la conciencia y les garantiza un lugar propio en mi existencia.
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