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Haciendo una montaña de un grano de
arena
La Gaceta de las aerolíneas suizas (Swissair Gazette)
preguntó a la mundialmente reconocida astróloga
y psicóloga Liz Greene cuáles eran sus predicciones
para el cambio de milenio. Nos esperaba una sorpresa, ya que
la doctora Liz Greene funciona de una manera más compleja
de lo que podíamos imaginar. Aquellos que intenten capitalizar
la “ansiedad apocalíptica” del mundo se van
a ver contrariados, así que ponga a un lado sus prejuicios
científicos y racionales y escuche atentamente, porque
esta mujer entiende la evolución del mundo mejor que la
mayoría de nosotros. Las fechas son relativas
La doctora Greene nos hace notar
que la fecha del 31 de diciembre de 1999 es una construcción cristiana que sólo
parte del mundo reconoce, y ningún investigador está completamente
seguro de la fecha de nacimiento de Cristo. Lo único que
tenemos que hacer es asegurarnos de que nuestros sistemas informáticos
no confunden las fechas con el tiempo. Además, nos dice
que no hay nada particularmente milenario en los planetas en
este momento -y más importante, que los planetas afectan
principalmente lo que sucede en el mundo, no determinan nuestro
destino. La gente tiene la libertad de decidir cómo vivir
su vida, y la responsabilidad de hacer uso de esa libertad.
La doctora Greene nunca hace predicciones ya que esto es imposible.
Sin embargo, al ser una gran conocedora de historia, psicología,
sociología y política, puede hablar de lo que sucede
en el mundo hoy en día y de cómo los planetas reflejan
ciertos movimientos. Nos dio varios ejemplos pero destacó uno
en especial: cada 178 años, Neptuno da una vuelta al zodíaco
y ahora está entrando en Acuario donde va a quedarse durante
14 años.
Acuario refleja unidad y democracia. Neptuno refleja nuestros
sueños y anhelos, esa parte nuestra que “no planea
las cosas”. En la actualidad, el mundo occidental está inclinándose
hacia la izquierda políticamente. Existe asimismo el deseo
de unión mediante la Europa comunitaria y la moneda única.
El mundo fantasea con hallar la solución a sus lacras
en la tecnología. Nos estamos alejando del individuo en
favor de una norma social. Fantaseamos erróneamente con
la idea de que si todos los niños tuvieran un ordenador,
si todos los depresivos tomaran Prozac y, lo que es más
preocupante, si se pudieran manipular todos los genes para erradicar
imperfecciones, dormiríamos mejor por las noches.
Desde luego, no hay nada de malo en una Europa unida o en beneficiarse
de la tecnología, pero cuando nos inclinamos en ese sentido
de una manera emocional sin emplear ningún discernimiento,
podemos llevarnos una decepción. Liz Greene cree que Suiza
podría beneficiarse de la entrada en el mercado común,
pero opina que los suizos actúan sensatamente al considerar
este paso con precaución.
Tensión
La doctora Greene explica también cómo en el momento
que ciertos grupos de gente quieren moverse en una dirección,
encontramos siempre otros que divergen y van contra la corriente.
La última vez que Neptuno entró en Acuario fue
sobre 1820. El mundo también experimentó entonces
este anhelo generalizado de unión, y Víctor Hugo
escribió profusamente sobre una “Europa unida”,
siendo ésta la primera ocasión en que la frase
se había utilizado públicamente. Pero antes de
esto, las conquistas de Napoleón habían calentado
los ánimos nacionalistas que implosionarían eventualmente
en Europa justo cuando el sueño neptuniano de unidad acuariana
estaba en su momento cumbre, y sólo quedaban ya las cenizas
de esta gran visión para cuando llegó el “Año
de las Revoluciones” en 1848. ¿Por qué se
mostró inefectivo el sueño de una Europa unida
espiritualmente? Básicamente, había una gran distancia
entre sueño y realidad. La doctora Greene afirma que antes
de que una nación busque unirse a otras, ha de sentirse
fuerte en sí misma, algo que también se puede aplicar
a los seres humanos.
En resumen, dice que los planetas del zodíaco están
funcionando en tantos niveles diferentes porque el mundo también
lo hace, así que lo tratado aquí no es sino la
punta del iceberg. Algo que nos hace sentir tan insignificantes
y a la vez tan únicos e importantes.
Rozanne Charbonneau, Swissair Gazette Enero 1999,
p.65
Traducción al español:
Asun Henares
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