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por Liz Greene
Este artículo está extraído
de un seminario que se dio el 8 de Junio de 1996, en el Regents
College de Londres, parte del Curso de Primavera del programa
de seminarios del Centre for
Psychological Astrology.
La naturaleza
de la predicción
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Temas Claves del Año
por Robert Hand está basado en los movimientos de
los planetas en el cielo sobre las diferentes posiciones
de su carta natal. Él describe cómo estos tránsitos
influyen sobre su personalidad y qué temas o tópicos serán
los más importantes para usted durante un cierto año.
The
Yearly Horoscope (en inglés)
by Liz Greene is based on a combination of
transits and progressions. She is concerned with the unfolding
of an inner path, and with those individual inner situations
that are often mysteriously connected with corresponding
events in the outer world.
O visita el Horoscopo Breve Pronóstico
por Robert Hand en Horóscopos
Gratuitos.
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¿Cómo interpretamos los tránsitos y progresiones
desde una perspectiva psicológica? Me gustaría comenzar diciendo
que, aunque la naturaleza interna de nuestra investigación estaría
clara para cualquier estudiante de astrología con una tendencia
psicológica, de ningún modo estoy denegando el valor y la larga
tradición del trabajo predictivo en astrología. Pero ambos no
se excluyen mutuamente. "Psicológico" no significa solo "interno".
Demasiados de nosotros hemos tenido la experiencia de pronósticos
acertados de un tipo específico y concreto como para pretender
que los planetas no se relacionan tanto con el mundo exterior
como con el interior, o que es imposible predecir cierto tipo
de sucesos en ciertas ocasiones.
Hace muchos años di un seminario para el Wrekin
Trust que entonces se transcribió, editó y se convirtió en un
libro llamado "Los planetas exteriores y sus ciclos" Mientras
examinaba la carta natal de la Unión Soviética hice, de pasada,
una predicción sobre su futuro. En realidad fue una especie de
corazonada porque en esa época yo no tenía muchos conocimientos
sobre las sutilezas de la astrología mundana. Mi predicción, bastante
ingenua, se basaba en el hecho de que Plutón alcanzaría la conjunción
con el Sol natal de la Unión Soviética al cabo de siete años.
Ya había observado que cada vez que un tránsito poderoso tocaba
a su Sol natal en Escorpio cambiaba el liderazgo del Soviet. En
términos mundanos, se trata de una conclusión claramente obvia
y simple ya que el Sol en la carta nacional representa, entre
otras cosas, a la jefatura de la nación.
La razón por la que yo esperaba un derrumbamiento,
en vez de otra típica lucha por el liderato, era que Plutón da
bastantes más rodeos que los otros planetas exteriores. Tiende
a limpiar todo en profundidad y nada queda después de su forma
o estructura originales. Había otros tránsitos - por ejemplo el
de Urano-Neptuno-Saturno en conjunción en el primer decanato de
Capricornio, aproximándose a la Venus de la Unión Soviética en
la casa 4ª - que sugerían que este inminente colapso iba a ser
como una ruptura matrimonial. Se trataría de una desintegración
desde "adentro", más bien que desde "afuera", y todos los diferentes
países satélites podrían empezar a pedir el divorcio. Así es cómo
lo interpreté entonces y en 1982 no había nada que indicara los
acontecimientos venideros. Ciertamente que un nuevo líder estaba
en las cartas pero un derrumbamiento total era impensable. En
los siete años siguientes, por lo tanto, no volví a pensar en
ello; luego todo vino a pasar como había previsto. Hay muchas
situaciones, tanto mundiales como personales, en las que los astrólogos
pueden hacer pronósticos ajustados.
Sin embargo, centrarse solamente en el lado predictivo
de la astrología es como un si un médico se fijara solo en un
sistema corporal en vez de considerar al individuo completo y la
interrelación entre cuerpo y mente. A lo largo de los años me
he convencido de que un gran porcentaje de lo que creemos predestinado,
en cuanto a tránsitos y progresiones, no se trata en absoluto
de la acción del destino si no de la de nuestros complejos
inconscientes.
Como individuos y como colectividad contribuimos inconscientemente
a crear situaciones, o sumergirnos en ellas, que activan emisiones
internas, bien porque las hemos estado evitando en el pasado o,
simplemente, estaban ya maduras y el momento adecuado, el kairos,
ha llegado.
Sería muy estúpido imaginar que todas las situaciones
de la vida son creación del individuo, porque muchas no lo son.
No se puede decir que seis millones de judíos tenían unos particulares
aspectos, por tránsitos o progresiones, que significaban que los
iban a llevar a campos de concentración. Es absurdo sugerir tal
cosa, lo mismo que una excusa a nuestro derrumbamiento inconsciente
cuando tales actos de brutalidad ocurren a nivel masivo. Hay movimientos
colectivos y cataclismos, así como desastres "naturales", tales
como inundaciones y terremotos, que pueden reemplazar a la elección,
complejos y voluntad individuales. También puede haber otros factores
espirituales más profundos sobre los cuales no estoy en posición
de hacer comentarios.
Mucha gente en el mundo astrológico cree en el
karma. Yo no soy incrédula, pero siento que todo es mucho más
complicado que lo que alguien, alguna vez, llamó "la teoría del
ding-dong" - uno fue bueno o malo en la última vida y por tanto
se ve recompensado o castigado en ésta. Como la moralidad es tan
profundamente subjetiva y una cosa tan relativa, le doy poco valor
a tales aproximaciones simplistas al reino del espíritu. Pero
bien puede haber algo que continúa, a través y más allá, de una
encarnación mortal particular que acumula "sustancia" de acuerdo
a las elecciones hechas en cada vida, y que actúa como un imán
para el tipo de experiencias que atraemos. Esto puede ser también
un factor que está claramente por encima de los esfuerzos de una
vida para llegar a su propio conocimiento. También puede haber
factores en la herencia familiar sobre los que no tenemos control.
Aunque no parezca justo somos los herederos de conflictos y complejos
de familia que han cristalizado a través de muchas generaciones
y a menudo actúan como algún tipo de fatalidad. Si tales conflictos
han permanecido mucho tiempo sin resolverse, nos podría faltar
movilidad para escoger, o evitar, ciertos acontecimientos y cualquier
persona, indudablemente, posee mayor libertad de elección si no
arrastra una herencia psicológica acumulada.
Así pues hay muchos factores además de la conciencia
individual que determinan cómo se van a expresar los tránsitos
y las progresiones. Sin
embargo, un gran porcentaje de lo que creemos que puede ser predecible
puede no serlo en absoluto, una vez que la conciencia individual
ha empezado a traspasar los límites de lo que experimentamos como
realidad. Por esta razón creo que necesitamos intentar vivir como
si tuviéramos la libertad de trabajar con nuestros tránsitos y
progresiones en un nivel psicológico. Entonces podremos tener espacio
para transformar o alterar sucesos futuros, o tratar más creativamente
con cualquier cosa que es nuestra propia elección debido al trabajo
con los complejos inconscientes. Al mismo tiempo descubriremos
bastante pronto aquello en lo que no tenemos verdaderamente elección
y podemos aprender a aceptarlo con la esperanza de vivir con nuestras
necesidades con un espíritu más tranquilo.
Uno de mis principales objetivos al explorar este
tema es sugerir que tenemos más libertad de la que pensamos en
niveles de los que inicialmente no somos conscientes. Si podemos
aprender a trabajar con los movimientos planetarios con más intuición
y menos con una interpretación tan literal como "Urano se acerca
sobre tal y por tanto pasará tal-y-cual", podríamos descubrir
lo que Pico de la Mirándola quería significar cuando dijo que
los seres humanos somos co-creadores con Dios. La interpretación
literal no nos justifica como astrólogos. También puede ser francamente
destructiva porque, desde luego, es algo así como una profecía
auto cumplida. Como nuestras percepciones se distorsionan invariablemente
a causa de nuestros complejos individuales, nos inclinamos a interpretar
los tránsito y las progresiones, no tanto de acuerdo con lo que
puedan significar si no de acuerdo a lo que nuestros complejos
nos dicen que nos "harán". Incluso el astrólogo "tradicional"
más ortodoxo no es realmente capaz de ser objetivo cuando se trata
de predecir acontecimientos. Incluso ni siquiera podemos estar
seguros de qué es realmente un "suceso", ya que depende mucho
de cómo y cuándo la persona se da cuenta qué ha ocurrido. Nuestras
suposiciones sobre el futuro están tan fuertemente teñidas por
nuestras propias psiques como nuestras suposiciones sobre el presente.
Una aproximación psicológica a tránsitos y progresiones
presenta un reto mayor que una literal porque implica tomar responsabilidad
por lo que está simbolizado en las configuraciones de nuestra
propia carta natal. También requiere aprender a trabajar con técnicas
tradicionales de predicción en más de un nivel. Esto no significa
que no tiene valor tratar de darle sentido a cómo un movimiento
planetario va a actuar, posiblemente, a nivel material. Es tan
estúpido ignorar este aspecto de la vida como lo es ignorar el
psíquico. Si uno tiene el Sol progresado en cuadratura a Neptuno
en la casa 2, mientras Saturno transitando está en conjunción
con Neptuno natal, no sería una buena idea entrar en una asociación
de negocios con alguien de quien apenas se sabe sobre su trasfondo
y credenciales. La aplicación concreta de los principios astrológicos
puede ser muy valiosa para nosotros pero si no contamos con la
comprensión psicológica precediendo a cualquier interpretación
literal, creo que, la mayor parte de las veces, podemos crear nuestro
propio destino, manifestar nuestras propias predicciones y generar
un sufrimiento considerable cuando no es necesario hacerlo en
absoluto.
Niveles
de expresión
1. Significado o teleología
Ahora me gustaría examinar los diferentes niveles en los que
los tránsitos y progresiones posiblemente se van a expresar. Hay
tres niveles principales en los que los movimientos planetarios
parecen operar. Alguno de vosotros puede pensar en más de tres,
pero yo he encontrado esta división bastante útil para una visión
general. El primer nivel es el que posiblemente le interesa más
al astrólogo inclinado a la espiritualidad - el significado más
profundo de un tránsito en particular o de un aspecto progresado.
Por "significado" me estoy refiriendo a su teleología - su propósito
final en cuanto a la evolución de la personalidad, el alma, o
ambos. Los que tenemos una inclinación religiosa o espiritual
creemos que el cosmos tiene algún tipo de proyecto y que las experiencias
que acontecen en una vida individual tienen un sentido. Los sucesos,
por tanto, tienen un designio oculto, una función educativa y,
si podemos crecer gracias a lo que nos ocurre, estamos cumpliendo
algún proyecto espiritual o evolutivo mayor.
El que tal proyecto cósmico exista realmente es un tema controvertido.
Por muy ciertos que estemos sobre la existencia objetiva de ese
patrón más profundo-que es otro modo de decir que Dios o los dioses
existen-ninguno de nosotros está en disposición de probarlo. Podemos,
en efecto, proyectar una idea del significado sumamente personal
sobre un universo absolutamente arbitrario y desconectado. Pero
incluso, si éste fuera el caso, la gran mayoría de la gente experimenta
la vida como algo dotado de un significado y propósito y esta
convicción, tanto si es una proyección o no, es lo que la mantiene
viva. Es psicológica y espiritualmente creativa incluso si no
es "verdad" en un sentido científico.
Cuando contemplamos los tránsitos desde esta perspectiva nos
preguntamos ¿ Qué se supone que debo aprender de esta conjunción
de Saturno transitante a mi Sol? Esta progresión de Venus en cuadratura
a Plutón natal ¿qué se supone que me va a enseñar? ¿Qué puedo
descubrir cuando Urano transitando está en oposición a mi Luna?
¿Cuál es el potencial positivo de este Marte progresado en sextil
a Quirón? Este acercamiento a cualquier tránsito o progresión
le da una dimensión en extremo importante. Aunque he usado el
término "espiritual" es tan psicológico como una exploración de
complejos paternales, porque estamos considerando los movimientos
planetarios en cuanto a la evolución de la psique. Deberíamos
tomar este punto de vista como perteneciente a la psicología transpersonal
o arquetípica, en vez de psicología reductiva. Pero es psicológica
de todos modos. Sin esta perspectiva estamos tratando a la astrología
y a nosotros mismos de forma meramente mecánica.
Algunos astrólogos se centran casi enteramente en este nivel
y consideran otros niveles demasiado negativos o materialistas.
Mirarán
a Plutón transitando sobre Quirón natal, o Venus progresada en
cuadratura a Saturno, y hablarán en primer lugar sobre lo que
ofrecen en cuanto a crecimiento. No digamos cuando Saturno va
acercándose a la oposición al Sol natal en la casa 5. Si nos acercamos
a ese tránsito desde una perspectiva teleológica podemos hablar
de un desarrollo del sentido de quien es uno como individuo. De
este tránsito uno podría conseguir un sentido más fuerte de identidad,
una percepción más clara de propósito y la realización de los
propios talentos creativos. Los retos del mundo material pueden
ser dolorosos pero, en última instancia, tener como resultado
un compromiso más profundo con una dirección vocacional particular.
Cualquiera de los acontecimientos que ocurran, no importa lo difíciles
que sean, "pretenden" hacer que uno sea más consciente de sí mismo.
La aproximación teleológica en sí misma es suficiente a menudo
con tránsitos y progresiones suaves, como Júpiter transitando
en trígono a la Luna, o el Sol progresado en sextil a Urano. Cuando
experimentamos movimientos planetarios armónicos tendemos a "conectarnos"
a una sensación de proyecto cósmico y bondad, y estas interpretaciones
corresponden a cómo nos sentimos en ese momento. El significado
y la respuesta emocional en la época del tránsito o progresión
parecen estar de acuerdo. Cuando movimientos planetarios menos
atractivos llegan, uno podría todavía interpretarlos como posibles.
Frecuentemente esta aproximación puede ser maravillosamente sanadora
en medio de la agitación, el estrés y el dolor.
Podemos ver venir una verdadera pesadilla planetaria y necesitar
preguntarnos qué posibilidad de crecimiento podría esconderse
bajo todo el estrés. Es muy importante que lo tengamos en cuenta
y seamos capaces de comunicarlo, pero también podemos recordar
que, aunque el significado sea profundo y positivo, el individuo
que está experimentando tales tránsitos y progresiones puede no
estar en condiciones para escuchar esas posibilidades evolutivas.
Para mucha gente, particularmente la que está acostumbrada a ver
la realidad desde una perspectiva puramente material o extrovertida,
el significado y el potencial más profundos de un tránsito o progresión
difícil pueden no ser accesibles hasta mucho después. Mientras
lo atraviesa se dará cuenta y no podrá percibir nada excepto el
conflicto y el dolor.
2. Material emocional
Los aspectos por tránsitos y progresiones también implican un
nivel de expresión emocional. Éste también es psicológico, pero
concierne más a las respuestas del individuo, tanto en cuanto
a sentimientos como a los complejos inconscientes que se activan.
Tanto el pasado como el presente se ven involucrados generalmente.
Nuestras respuestas emocionales en la época de un tránsito o de
una progresión son extremadamente complicadas y dependen mucho
del grado de autoconocimiento que hayamos conseguido, de lo fuerte
que sea el ego, qué grado de control podemos ejercer con los sentimientos
que se activan y de lo que sepamos sobre nuestros complejos paternales.
Casi invariablemente experiencias ya pasadas se activan por
cualquier tránsito o progresión importante, especialmente si otros
similares ya tuvieron lugar en el pasado, y necesitamos considerar
qué tipo de memorias y asociaciones hemos incrementado tras sucesivos
movimientos planetarios a un emplazamiento natal en particular.
También, una experiencia que finalmente puede ser positiva y enriquecedora
en significado, por su propia naturaleza, puede requerir un sufrimiento
como parte del proceso. Todos estos factores se ubican en el nivel
emocional y por ello la respuesta emocional a un tránsito puede
ser tremendamente diferente de su teleología.
Podría parecer que no hay relación en absoluto entre el significado
de un aspecto por tránsito o progresión y cómo uno lo siente y
se comporta realmente en ese tiempo. El astrólogo, ni qué decir
el cliente, puede sentirse tremendamente confuso. He visto acercarse
tránsitos fantásticos de Júpiter que se sintieron como cualquier
cosa menos maravillosos Tendemos a sentarnos y a esperar a Júpiter
ilusionados pensando "Oh, qué estupendo, algo fantástico me va
a suceder cuando Júpiter conjunte a mi Sol". En efecto algo maravilloso
puede pasar desde la perspectiva teleológica, pero lo que ocurre
en la vida real puede ser una pesadilla emocional.
Si, por ejemplo, uno es una persona con mucha tierra, con cantidad
de planetas en Tauro y un Saturno fuerte, con una poderosa necesidad
de estructuras y estabilidad, y ha estado fielmente casado durante
treinta y tres años, tiene tres hijos, dos coches, un empleo estable
y una gran casa hipotecada y Venus progresada llega a su Júpiter
natal, en la casa 5, lo que sucede puede ser cualquier cosa menos
maravilloso a nivel emocional y material. Los astrólogos debíamos
saber que la apertura de corazón que esta progresión refleja sería,
precisamente, lo que esa persona necesita. Pero mientras tanto
¿qué le va a decir a su esposa? Y ¿puede permitirse los gastos
del juzgado?
Depende mucho de cómo uno está llevando
su propia vida y si está en contacto con las diferentes configuraciones
de su carta natal. Es improbable que alguno de nosotros pueda
afirmar que está en contacto con todo lo que hay en nuestro interior,
por eso la cuestión es el grado de inconsciencia. Si una persona
se ha casado pronto por razones sociales o de seguridad y ha reprimido
despiadadamente los excesos potenciales de un Júpiter en la 5ª
casa, tal aspecto progresado puede desatar una gran cantidad de
conflictos y sufrimiento. La persona puede enamorarse de alguien
que no es su esposa o esposo y entonces afrontar las consecuencias.
Algunas veces es la esposa quien activa ese Júpiter renegado.
No es infrecuente ver este tipo de experiencia, aparentemente
delegada, en cartas de clientes o en nuestras propias cartas.
Uno se sienta a esperar a que lleguen el Príncipe o la Princesa.
Encantadores cuando Urano transitando toque a Venus natal y, en
vez de eso, es la propia pareja la que se marcha. ¿Porqué somos
tan reacios a entender que la psique inconsciente afecta tan poderosamente
a la forma en que se expresa un tránsito o una progresión?
Algunas veces puede experimentarse una gran depresión con un
tránsito aparentemente feliz. He visto esto muy a menudo cuando
están implicados los llamados Benéficos. Júpiter llega al Sol
natal de uno, o el Sol progresado conjunta a Venus y el astrólogo
supone que ha llegado un tiempo de felicidad y plenitud. En su
lugar, la persona se hunde en un agujero negro. Los conflictos
pueden activarse por una experiencia feliz reflejando sentimientos
de culpa relacionados con los padres y profundamente enraizados.
O puede ser que Júpiter nos haga darnos cuenta de potencialidades
no vividas que pueden exacerbar el sentimiento de fracaso. Si
estamos tan cimentados en una estructura rígida que hemos cortado
todos los accesos a posibilidades futuras, podemos preguntarnos:
¿Qué sentido tiene la vida? Júpiter puede estar conectado con
la depresión profunda porque el espacio entre nuestras posibilidades
y nuestra situación presente puede revelarse como una verdad dolorosa
en un momento cegador y esta brecha puede hacernos sentir avergonzados
de cómo hemos estado desperdiciando nuestras vidas.
Por eso la respuesta emocional a un tránsito o progresión puede
ser muy diferente a su significado. Necesitamos ser capaces de
conectar con un cliente que está atravesando un estado emocional
que guarda poco parecido con lo que entendemos como la teleología
del tránsito o la progresión. Podemos estar tan seguros de lo
que significa un particular movimiento planetario que olvidamos
que la persona puede no sentirlo así en absoluto. Él o ella puede
estar muy asustado por lo que está pasando, incluso, aunque a
nivel teleológico vaya a ser transformador. Nosotros podemos saber
que el resultado final será positivo, pero el cliente quizá no
lo sienta de ese modo. Y si no podemos identificarnos con su situación
emocional en ese momento y explorar cualquier tema psicológico
personal que pudiera ayudarle a encontrar una forma de llegar
al significado más profundo, entonces todas nuestras esclarecidas
interpretaciones acabarán sonando como algo sin sentido.
Un nivel sin el otro está incompleto. Es importantísimo entender
cómo se siente la gente bajo tránsitos difíciles. Muchos de ellos
son muy dolorosos y resulta estúpido y de poca vista pretender
que no lo son o que uno "debería" sentirse optimista. Si alguien
con Venus progresada en cuadratura a Quirón está sentado diciendo
"Soy muy desgraciado", no sería adecuado responderle, "Tonterías,
deberías sentirte positivo y entusiasmado porque estás en una
etapa de curación". Ciertamente podemos hablar de curación, pero
también necesitamos empatizar con la sensación de aislamiento,
inferioridad y tratamiento injusto, que es lo más probable que
la persona esté experimentando, para poder hacer comentarios
inteligentes sobre cómo él o ella lo siente. También deberíamos
hablar sobre el pasado, especialmente de aquellas épocas en las
que Quirón se activó por otros tránsitos o progresiones importantes.
Las emociones que acompañan a los cambios internos profundos muy
a menudo son tremendamente penosas.
De alguna manera éste es el más complejo de los tres niveles
de expresión, porque nos vemos confrontados con el misterio de
la conciencia individual. La
realidad emocional es la que liga el nivel de propósito con el
de manifestación y también es el área en la que tenemos alguna
oportunidad de ejercer la libertad de elección individual. Con
el tiempo un asunto psicológico está tan solidificado que tiene
que expresarse de forma concreta, solo podemos planificar el futuro,
pero no deshacer lo que ya se ha entretejido con la realidad del
presente. Este es en realidad el campo que Jung y Hillman llaman
el alma, y es el mediador entre espíritu y materia.
La persona que tiene a Saturno transitando en oposición a su
Sol natal, y según la teleología, tiene una oportunidad soberbia
para aumentar su sentido de identidad personal, puede sentirse
profundamente deprimida e insegura. Él o ella pueden sentirse
como fracasados y todos los logros del pasado parecerles que no
valen nada. Temas paternales pueden salir a la superficie, particularmente
los conectados con el padre y el complejo de padre. Los retos
de este tránsito pueden no percibirse como tales, si no como una
victimización. Las cuestiones sobre las bases de la identidad
personal deberían suscitarse y necesitarían aclararse muchas actitudes
y opiniones con respecto a la vida para que una visión del mundo
más sana pueda crecer en su lugar. La relación con lo masculino
- en su interior y con los hombres en su vida - tendría que experimentar
una completa reevaluación. Hay muchas cosas que la gente puede
sentir bajo un tránsito de Saturno en oposición al Sol que no
son muy agradables y, cuando la gente se siente mal, quiere saber
que el astrólogo puede darse cuenta de su infelicidad y ayudarle
a entender sus fundamentos. El astrólogo que está más inclinado
espiritualmente necesitaría alguna experiencia en psicoterapia
para trabajar en ese nivel.
3. Materialización
El tercer nivel de los tránsitos y progresiones es el de materialización.
Aunque no todos, es en esta esfera en la que muchos métodos astrológicos
más antiguos se centran. Trabajando en ese nivel el astrólogo
se preocupa, en principio, de lo que ocurrirá en el mundo material
con un tránsito o progresión particulares. Puede parecer una aproximación
simple pero, en realidad, es bastante compleja. Hay muchos temas,
internos o externos, que pueden afectar el cómo un movimiento
planetario se materializará en un nivel concreto y de qué manera.
Los complejos del individuo son factores importantes que tienden
a materializarse si están demasiado cargados y disociados de la
conciencia del ego. Si existe algo como karma, sería otro factor;
y la herencia familiar, genética y psicológica, también es relevante.
Y no deberíamos dejar de lado la importancia del entorno, especialmente
las actitudes sociales y la visión del mundo predominantes, porque
el individuo siempre se suscribe, en mayor o menor medida, al
colectivo del que, él o ella, forma parte.
También puede haber un destino en cada vida - algo que el alma
o Yo superior desee llevar a cabo en el trascurso de una vida
en particular. En el pensamiento filosófico griego había dos tipos
de destino que afectaban al individuo, erinyes y daimón. El primero
puede compararse, a grueso modo, con la herencia ancestral y el
último con el destino del alma o su propósito. Y parece haber
también un destino colectivo - naciones o pueblos enteros pueden
tener un destino específico en cuanto a la evolución humana y
una herencia ancestral específica. Como individuos algunas veces
nos vemos atrapados en movimientos que son mayores que nosotros,
porque somos parte de una humanidad más amplia que, a su vez,
está sintonizada con los ciclos planetarios. Por lo tanto compartimos
las vicisitudes de esta amplia humanidad y tenemos que cargar
con el bagaje psicológico que heredamos de nuestro trasfondo racial,
religioso, social y nacional.
Estas son cuestiones filosóficas sobre las que cada uno de vosotros
tendrá sus propias creencias y convicciones. Las estoy mencionando
porque pueden ser factores a tener en cuenta en la materialización
de tránsitos y progresiones. De todas estas áreas que he tocado,
la única en la que podemos ser realmente efectivos como individuos
es en la esfera de nuestros complejos inconscientes. Nuestra habilidad
para reconocer, controlar, trabajar con ellos y trasformarlos
será la que al final afectará al colectivo del que formamos parte.
Puede, incluso, afectar a nuestro "karma". Detrás de la predicción
de cualquier suceso siempre hay un individuo o un grupo de ellos.
Al final nos vemos obligados a volver a nuestros propios jardines
para contemplar qué es lo que crece allí, si queremos entender
el porqué y qué tipo de sucesos podrían afectarnos.
¿Cuándo
ocurre un acontecimiento?
Hay otro tema importante sobre la materialización de tránsitos
y progresiones y la predicción de sucesos. El momento en que consideramos
que va a ocurrir; entramos en la zona engañosa de lo que constituye
un suceso y estamos en un terreno muy misterioso. Os daré un ejemplo
de lo complicado que puede ser.
Recientemente tuve una segunda sesión con una clienta que vino
la primera vez a verme hace varios años. No había sabido nada
de ella desde entonces. Me fijé que Plutón transitando, en ese
momento, se acercaba a Quirón, en Sagitario en su casa 5ª. Resultaba
que unos años antes su padre había muerto. Mi clienta me dijo
que cuando él murió el hecho no había significado nada especial
para ella. Aparentemente era un no-suceso. Ella no había tenido
una relación íntima con él. Creía que no sentía gran cosa por
él y, por tanto, cuando murió fue como si nada hubiera ocurrido
porque, para empezar, nunca estuvo presente. Así es como ella
lo veía. Habíamos discutido la relación con su padre en la primera
sesión y sus ideas no habían cambiado desde entonces. Yo no me
inclino a pensar en el emplazamiento de Quirón como un área de
la vida en la que el individuo no siente nada, pero mi clienta
estaba convencida de que era así y así es como terminó la discusión
sobre su padre.
La razón por la que vino a verme para una segunda sesión fue
porque estaba muy preocupada por su cuñado que estaba enfermo.
Éste había estado desarrollando pequeños tumores malignos y, aunque
los médicos lo operaban y se los extraían, continuaban apareciendo
otros nuevos y ella temía que pudiera morir. Lo que no podía comprender
era que, aunque no estaba muy unida a su cuñado, la idea de su
muerte la aterrorizaba. El considerar la muerte de cualquier otro,
incluido su esposo (se había casado después de la última vez que
la vi), no evocaba una respuesta tan drástica.
Por alguna razón el papel que este cuñado desempeñaba en su
vida era bastante más importante de lo que ella pensaba. No se
veían mucho. Tenían una relación amistosa, pero ella no estaba
muy unida con la hermana que se había casado con él, tampoco había
tenido ninguna fantasía erótica con él. No podía entender porqué
entonces estaba en un estado de extrema ansiedad ante la mera
idea de que este hombre pudiera salir de su vida. Ella llamaba
a su estado "obsesión irracional", lo que era en realidad. Podríamos
también fijarnos en que, además del tránsito de Plutón en conjunción
a Quirón, Neptuno transitando cruzaba y volvía a cruzar por su
Sol natal.
Gradualmente resultó evidente que el suceso real que provocaba
su ansiedad era la muerte de su padre. Puede sonar raro porque
ya había muerto, pero interiormente no lo había hecho en absoluto.
No hubo duelo, tampoco separación emocional, ni sensación de pérdida,
en la época de la muerte real. Sin embargo, la presencia de Quirón
en la 4ª, combinada con un trígono Sol-Júpiter, me sugería que
había sentimientos altamente ambivalentes sobre su padre, extremadamente
positivos pero también extremadamente dolorosos, que había reprimido
totalmente. Esta señora estaba habituada a reprimir prácticamente
todo sentimiento. Aunque era muy inteligente tenía una laguna mental
curiosa, como si tuviera la cabeza hueca.
La muerte real parecía coincidir con el tránsito de Plutón acercándose
a Quirón natal, cuatro o cinco años después de la muerte física
del padre. Para mi clienta su cuñado representaba el papel de
padre. El Saturno de él, a 22º de Cáncer, estaba en oposición
exacta al Sol natal de ella, a 22º de Capricornio. Él, evidentemente,
se sintió profundamente responsable de ella, aunque apenas la
veía, y ella respondía a sus cualidades saturninas como debe una
hija. Podía confiar en él, le hacía sentirse segura. Siempre estaba
allí, disponible. Era en extremo estable. Ella sabía que si alguna
vez estaba en apuros, tanto financieros como emocionales, siempre
podía contar con él. Nunca había tenido que hacerlo pero sabía
que podía hacerlo si lo necesitaba. Le había asignado los sentimientos
inconscientes de tipo infantil que con su verdadero padre estaban
confinados ya que con él tuvo una relación, muy complicada y dolorosa,
que había estado negando la mayor parte de su vida adulta.
Si intentáramos predecir los sucesos sugeridos por este tránsito
de Plutón sobre Quirón en la casa 4ª, podíamos decir "Se va a
mudar de casa o emigrar. O quizá se divorcie". O, si fuéramos
un poco más atrevidos, podríamos decir: "Aquí está la muerte de
uno de los padres que puede despertar algunos sentimientos muy
dolorosos y confusos". La muerte del padre es una posible expresión
de este tránsito ciertamente, en especial si tomamos en cuenta
la conjunción de Neptuno transitando sobre el Sol. ¿Pero cómo puede
morir el padre si ya está muerto?
Para mi cliente, el hecho de la muerte de su padre está sucediendo
ahora. Es su realidad, aunque puede no ser la vuestra ni la mía.
Esta muerte y todos los sentimientos dolorosos que le acompañan
no tiene nada que ver con el padre de carne y hueso metido en
su ataud. Ahora, por primera vez, mi cliente está encarando el
miedo, el pánico y el duelo que se negó cuando su padre real se
fue. Ella ha centrado esos sentimientos en un hombre que no es
en realidad la persona por la que tiene esos sentimientos. Su
cuñado es un sustituto, un anzuelo para su complejo de padre inconsciente.
Si el cuñado morirá no está claro por el tránsito. En cierto sentido
ni siquiera es relevante. Es la posibilidad de su muerte la que
ha inducido una reacción tan poderosa. Podríamos decir que su
posible muerte está sincronizada con la madurez de un complejo
de padre que ahora está listo para hacerse consciente.
Este tipo de disociación de sucesos internos y externos trastorna
nuestras nociones de lo que definimos como realidad. Un acontecimiento,
en el sentido que refleja un tránsito o progresión, puede no resultar
lo que nosotros pensamos que pueda ser, porque el tiempo en el
que le ocurren cosas concretas a una persona puede no ser un reflejo
verdadero de cuando pasan internamente. Nuestro reconocimiento
emocional y el compromiso con lo que ocurre en nuestras vidas
son lo que hacen a un suceso real. Recordamos qué es lo que nos
ha impactado, y el impacto no coincidir en el tiempo con el suceso
físico. El breve ejemplo que os he dado no es infrecuente. El
tiempo en el que las cosas ocurren no siempre es el mismo en el
que ocurren físicamente. Es por eso por lo que sucesos materiales
pueden pasar con una inexplicable falta de tránsitos y progresiones
relevantes, incluso si esperamos algo importante que nos muestra
la carta.
Como otro ejemplo, vamos a considerar el final de una relación.¿Cuándo
ocurre? ¿Cuándo dos personas se separan físicamente? Es obvio
que no siempre es el caso, incluso cuando es la muerte la causa
de la separación Para mucha gente esta relación está todavía viva
y potente años después de la separación física, aunque un miembro
de la pareja pueda estar enfadado todavía, herido por la pena
e incapaz de superar la pérdida, a pesar de que el otro haga tiempo
que se fue. Esto es particularmente trágico cuando una madre,
o un padre, pierde un hijo y no puede procesar la pérdida. La
habitación del niño puede conservarse como si fuera un museo,
sin que se cambie ni mueva nada, como si se esperara que volviese
de un momento a otro. Esto puede ocurrir también con parejas divorciadas.
La foto del ex compañero no se quita de la repisa de la chimenea
y a ningún nuevo amor se le permite sentarse en el sillón favorito
del antiguo amor.
A menudo la gente no es muy consciente de ésto y se asusta de
sus propias reacciones violentas cuando, algunos años más tarde,
la ex -esposa o el ex - marido se vuelve a casar. Todo el infierno
se desata aunque la pareja desaparecida haya estado congelada
en un compartimento secreto del alma. Incluso si él o ella se
ha ido físicamente, la presencia amada se ha quedado allí internamente
y, cuando el ex - compañero se compromete en cualquier parte,
toda la pena y el dolor se experimentan como si la separación
acabara de tener lugar. En efecto ésta acaba de suceder, aunque
puede haber ocurrido años antes, en un nivel concreto. Y puede
ser cuando vemos a Venus progresada en conjunción a Plutón, o
Saturno transitando sobre Venus, o Urano transitando en oposición
a la Luna en la 7ª casa.
Cuando una relación termina puede hacerlo sólo para uno de los
dos. Además, las relaciones algunas veces terminan mucho antes
de su final real. Una pareja puede seguir viviendo en común toda
su vida, pero la vida de la relación podía haber acabado dos,
o diez, o treinta años antes. Esto también puede reflejarse por
un tránsito o progresión relevante, incluso aunque no haya un
acontecimiento físico. Los movimientos en la carta pueden describir
el fin de algo pero puede no haber final visible ni suceso concreto.
O el tránsito o progresión relevantes puede describir el final
de algo bastante más tarde de que los demás digan "Oh, se acabó
hace años". Los finales, como los principios, son altamente personales
Cada persona necesita un tiempo diferente para digerir los sucesos.
Algunos no significan nada para una persona y para otra son muy
importantes. La misma muerte significa cosas diferentes para gente
distinta; una persona puede sentirse llena de rabia y terror y
negar su enfermedad mortal hasta el final, mientras que otra acepta
la muerte, llena de paz, como un rito de paso, años antes de su
tránsito real.
La percepción de un acontecimiento - su tiempo, su significado
y la interpretación que le damos - se describe por el sincronismo
del tránsito o progresión y, por tanto, los "acontecimientos"
reales descritos por los movimientos planetarios son los que ocurren
en la psique. Un suceso externo puede ser o no relevante para
el individuo. Si uno tiene un tránsito o progresión poderosos
un acontecimiento puede tener gran significado y darle un giro
completo a su vida; pero si el mismo suceso ocurre en otro momento,
cuando no hay una coincidencia de aspectos tan poderosa, se experimenta
de forma totalmente diferente y puede no sentirse como "importante".
El suceso en sí no lo es tanto como una entidad objetiva. Pero
lo que uno experimenta internamente añade importancia y significado
al suceso de acuerdo al tránsito o progresión con los que coincide.
Ya sé que es algo difícil de captar, porque nuestra forma habitual
de interpretar la realidad es que cualquier cosa que ocurra "en
el exterior" es objetiva. La
manifestación física puede ser objetiva (aunque éso también se
puede cuestionar), pero el modo en que la percibimos no lo es.
Resulta algo confuso explorar las formas en las que nuestras percepciones
colorean lo que está "afuera". Y lo que el horóscopo describe,
incluidos los tránsitos y progresiones sobre los emplazamientos
natales, son nuestras percepciones. Cuando Saturno transita sobre
la Luna estamos predispuestos a percibir situaciones y a responderlas
de un cierto modo, seguramente más realista, o más negativo, que
cuando Neptuno transitando está sobre la Luna. Cuando Urano transitando
está sobre Mercurio percibimos verdades diferentes a las que percibimos
cuando Quirón transita sobre Mercurio. Cuando Júpiter lo hace
sobre Venus nuestra experiencia con la gente es diferente que
si es Plutón el que transita sobre Venus.¿Es la gente la que ha
cambiado o somos nosotros? Y si en efecto es la gente ¿pueden
nuestras percepciones cambiantes influir en el tipo de gente que
atraemos, así como en las actitudes que nos muestran?
Si una separación tiene lugar durante un tránsito de Urano en
trígono a Venus se sentirá completamente diferente que si ocurre
bajo un tránsito de Plutón en oposición a Venus. A los ojos de
los demás el hecho puede parecer el mismo. Joe Bloggs deja a su
mujer y se fuga con su secretaria de dieciocho años. Pero si la
esposa de Joe tiene a Urano en trígono a Venus, entonces probablemente,
ella soltará un suspiro de alivio por haberse librado de él. Si
tiene Plutón en oposición a Venus la cosa más amarga de toda la
situación será la traición. Si Saturno transita en cuadratura
a Venus estaría preocupada por la supervivencia material y un
corrosivo sentimiento de inferioridad ante un rechazo humillante.
Nunca deberíamos subestimar la importancia de la dimensión subjetiva
de los sucesos. La forma como se siente un acontecimiento, cómo
se comprende y percibe y cuándo, realmente, se registra como realidad,
será totalmente diferente dependiendo tanto del "clima" astrológico
predominante, como de la carta natal, porque la persona recibe
el suceso de modo individual. Esto complica nuestra definición
de lo que constituye un acontecimiento. El nivel puede variar
tremendamente, así como el momento. Y el hecho reflejado por un
movimiento planetario particular puede, o no, conectarse con algo
físico.
Las cosas se complican más cuando consideramos a los planetas
lentos. Pueden quedarse fluctuando en su recorrido durante dos
o tres años, incluso más en el caso de Plutón, haciendo aspectos
particulares a la carta natal moviéndose hacia atrás y hacia delante
mientras hacen sus estacionamientos directos y retrógrados. Toda
una serie de sucesos aparentemente inconexos, pueden ocurrir durante
los tránsitos de estos planetas exteriores y se percibirán a través
de una lente coloreada por el tinte particular de este tránsito.
Por eso todo lo que acontezca durante ese periodo parece llevar
un sentimiento, o un propósito, similar.
Si estos mismos acontecimientos ocurrieran en otro momento no
se experimentarían del mismo modo. Parecerían fortuitos. No diríamos
"Ah, aquí hay una conexión entre la muerte de mi padre hace dos
años, la disputa que tuve con mi jefe el año pasado y el nuevo
romance que acabo de empezar este mes; todo está en el mismo paquete".
Es el tránsito o la progresión lo que refleja esa sensación de
coincidencia, no los sucesos en sí mismos. La mayoría tendemos
a recordar periodos de nuestra vida en vez de una cosa específica
detrás de otra y este periodo que sentimos como un lapso de tiempo
coloreado por cierto tipo de sucesos, es profundamente subjetivo
y se conecta con los tránsitos y progresiones presentes en esa
época. Debemos ser tremendamente cuidadosos cuando tratamos de
definir un acontecimiento porque cuando más de cerca lo miramos
más subjetivo resulta. El examen de los aspectos en el tiempo
de la muerte de una persona es un ejemplo de esto. Con ello no
me refiero solo a los aspectos que se refieren a la persona que
muere, si no también a los que afectan a las cartas de sus allegados.
Podemos pensar que la muerte es un acontecimiento específico terrible,
que sucede en un momento particular y podemos levantar una carta
para ese preciso momento. Pero ningún astrólogo ha podido sostener
con éxito una típica "sentencia de muerte" porque se ve diferente
en cada carta. Y los aspectos que se van formando, a veces durante
varios años, pueden ser tan relevantes como los que hay en ese
preciso momento. Es posible que algunas muertes ocurran en realidad
internamente bastante antes de la muerte real y reflejen que algo
en el interior del individuo se ha dado por vencido.
Tratar de darle sentido a la materialización de los tránsitos
y progresiones significa que necesitamos tener en mente estos
tres niveles de expresión, incluyendo el emocional y el teleológico.
Estos dos últimos tienen una relación directa con la actualidad
de los sucesos. No hay solo tres niveles relevantes pero es conveniente
recordar toda la complejidad de cada uno de éstos. Solo cuando
se tiene un enfoque más amplio de lo que está aconteciendo podemos
decir responsablemente "Hay una posibilidad de que pasará tal-y-tal".
Sin este cuadro completo estaremos tirando los dardos con los
ojos vendados. Podremos dar en la diana pero, también, a alguien
en un ojo.
Tomado de:
Liz Greene:
"The Horoscope in Manifestation"
CPA Press, Londre, 1997.
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Traducción al español: Mayte
Ruiz Lerma
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