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    28-Dic-2014, 05:19 TU/GMT
    Sol6Capricornio22'48"23s17
    Luna29Piscis15'31"1n00
    Mercurio17Capricornio37'40"24s26
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El abismo generacional

por Liz Greene

Escrito para la revista "Appollon"

Al igual que la muerte y los impuestos, el mal comportamiento de la juventud, se dice, es algo inevitable. Desde Ovidio hasta Shakespeare encontramos quejas sobre la actitud desafiante de la adolescencia respecto a la autoridad ya sea cívica o paterna; y la vida entre los estudiantes de medicina de la Universidad de Montpellier en el siglo XVI, segun cuentan las airadas crónicas, era tan ruidosa como la Facultad de Medicina de Harvard lo es hoy en día. “La juventud”, decía cansinamente Oscar Wilde, “se desperdicia en los jóvenes”. El fenómeno conocido como “abismo generacional” tuvo su más claro exponente en los años 60, cuando la distancia entre el conservadurismo de los mayores y la iconoclastia de los jóvenes se mostró insalvable.

Dos legendarias composiciones de Bob Dylan lo describen con acierto, aunque apuntan a algo mucho más grande que este enfrentamiento de los jóvenes con los mayores:

Bob Dylan

Reunios gente y venid
Dondequiera que vayáis
Admitid que las aguas
Han crecido a vuestro alrededor
Aceptad que pronto
Estaréis calados hasta los huesos
Si tu vida
Merece la pena
Empieza a nadar
O te hundirás como las piedras
Porque los tiempos están cambiando
Venid padres y madres
A lo largo del país
Y no critiquéis
Lo que no podéis entender
Vuestros hijos e hijas
Están fuera de vuestro control
Vuestros viejos caminos
Se ven obsoletos
Por favor apartaos del nuevo
Si no podéis ayudar
Porque los tiempos están cambiando

"The Times They Are A-Changin'", Bob Dylan, copyright (c) 1963, renovado en 1991

Sin embargo, sería demasiado simplista pensar en términos de un inevitable conflicto generacional entre autoridad y rebelión, experiencia e ingenuidad, límites y expansión, responsabilidad y libertad. Hay ciertos determinantes biológicos que aseguran que cuando somos jóvenes tenemos más energía física, y psicológicamente podemos tener menos rigidez y prudencia a la hora de expresarnos, porque el ego no ha establecido todavía hábitos y defensas. Repetidas confrontaciones con los límites del mundo material pueden también, aunque no siempre, jugar su papel a la hora de hacernos más precavidos ante la toma de riesgos cuando somos más mayores.. La polaridad arquetípica del senex y del puer aeternus refleja este proceso inherente de la vida. Pero más allá de los factores generales, la situación es más complicada de lo que parece. No sólo los individuos pueden romper el molde, también generaciones enteras. El rostro del senex puede revelarse en los jóvenes, mientras el del puer puede hacerlo en los más mayores.

Aquellos que hayan visto la serie de televisión “Absolutely Fabulous” adivinarán en el carácter de Edina una caricaturesca exageración de la generación del “flower power” que dominó los levantamientos sociales de los 60. Edina es una madre completamente identificada con el lado más incontrolable del puer aeternus. Fuma marihuana, bebe hasta la inconsciencia, se enreda en relaciones sexuales promiscuas y por lo general desastrosas, se viste como un mal anuncio de drogas psicodélicas, piensa y habla de un modo que muchos asociarían con un irresponsable adolescente egocéntrico. Puede que los astrólogos reconozcan en ella un retrato satírico del pensamiento revolucionario, el incurable romanticismo, y la brutal asertividad de la generación del “yo” de la posguerra, con Urano en Géminis, Neptuno en Libra y, sobre todo, Plutón en Leo. En severo contraste, Saffron, la hija de Edina, es pudorosa, seria, estudiosa y se avergüenza profundamente de los excesos de su irresponsable madre. Saffron ni huele las drogas, desconfía de la conducta sexual promiscua, se viste “como una cristiana” (según palabras de Patsy, la no menos sorprendente alter ego de Edina) y se alimenta sensatamente. Es una realista que no se hace ilusiones sobre la naturaleza humana, y no pierde el tiempo fantaseando acerca de cómo podría ser el mundo. Sus pies están tan firmemente plantados en el suelo que es terrible e irremediablemente aburrida. Aquí los astrólogos reconocerán la sátira del pragmatismo, cinismo y brutal honestidad de la generación nacida con Neptuno en Escorpio y Urano y Plutón en Virgo.

Esta relación madre-hija nos presenta una inversión de los papeles que le aporta a la serie su gancho y su humor; y, aunque cómicamente exagerada, es un retrato peculiarmente auténtico de una dinámica particular que se dio entre dos generaciones en la segunda mitad del siglo XX. Están divididas no cronológicamente, sino por sus actitudes. Aquí son los mayores, y no los jóvenes, quienes se revelan contra las limitaciones del código senex. Si queremos entender los conflictos, a veces inevitables, que se ponen en marcha entre padres e hijos, los grupos generacionales deben observarse no meramente desde la perspectiva de la edad, sino también desde la de los valores. Una generación no se define sólo temporalmente. También exhibe percepciones, respuestas, actitudes, y necesidades inherentes que la hacen única. Cada generación refleja la cualidad, no la cantidad, del tiempo en que nace.

¿Cuánto dura una generación? Una generación biológica puede estar entre quince y ochenta años aparte de la generación previa; estamos hablando de las extravagancias de la procreación cuando juzgamos una generación en estos términos. Hay quien tiene hijos en la adolescencia; otros esperan hasta los 30 o los 40; algunos hombres empiezan una segunda o tercera familia a sus 60 o 70 años; con la aparición de la Viagra, es posible incluso a los 80; y con la posibilidad de congelar esperma por un período indeterminado, puede que no haya ningún límite, y un hijo póstumo puede ser engendrado por un padre que murió hace ya un par de siglos. Los abuelos pueden ser mayores o jóvenes, y es factible, si uno empieza a moverse pronto, ser bisabuela a los 45. Pero si analizamos las generaciones según las cualidades que encarnan, necesitamos servirnos de la visión más amplia que proporciona el modelo astrológico, y considerar los planetas exteriores y sus ciclos.

Urano, Neptuno y Plutón retratan en la carta natal tres grupos generacionales diferentes aunque superpuestos, reflejando anhelos y necesidades básicas inherentes a la conciencia colectiva durante el período en que cada planeta transita un particular signo zodiacal. Cada uno de nosotros pertenece a una generación de Urano, una de Neptuno y otra de Plutón. Y tenemos más en común con la generación de Urano que vivió hace 84 años que con aquellos que han nacido sólo siete años antes. Igualmente, tenemos más en común con la generación de Neptuno que vivió hace 178 años que con los que nacieron hace 14. Y tenemos más en común con la generación de Plutón que nació hace 246 años que con los que nacieron con Plutón en signos adyacentes al nuestro. Estos planetas nos proporcionan un complejo mapa de las cualidades cíclicas del tiempo y la pauta de crecimiento de la unidad más grande a la que pertenecemos. También nos hablan de cómo nuestra particular generación de Urano percibe y persigue el progreso, de aquello que nuestra particular generación de Neptuno idealiza como el camino de redención, y cómo nuestra particular generación plutoniana se desenvuelve cuando siente su supervivencia amenazada. Más allá de nuestro sistema de valores personales y las cualidades de nuestro carácter, pertenecemos a grupos más grandes que perciben la evolución, la salvación y la transformación de maneras diferentes. Cuando respondemos, no individualmente sino como unidades de un conjunto, lo hacemos a través de los planetas exteriores de la carta. Estas respuestas serán relativamente conscientes y en armonía con nuestros valores individuales, dependiendo de cómo se asienten los planetas en nuestra carta; pero también pueden ser relativamente inconscientes o estar en abierto conflicto con todo lo que creíamos pensar. Nos podemos sentir sorprendidos, colapsados, incluso desbordados y fragmentados cuando estos niveles colectivos profundos se activan.

Conviene apuntar que aunque Bob Dylan fue catapultado a la prominencia como uno de los mayores profetas de su generación durante la gran conjunción de Urano y Plutón en los 60, Dylan no había nacido bajo esa conjunción. Nacido en 1941, pertenecía a un grupo generacional que tenía Neptuno a finales de Virgo en trígono a Urano en Tauro. Al tener planetas personales involucrados como la Luna, Júpiter y Saturno a finales de Tauro y el Sol a la entrada de Géminis en conjunción con su Urano natal y en trígono a Neptuno, y su Mercurio a finales de Géminis en cuadratura a Neptuno, aseguraban su capacidad para traducir la visión de su generación en una obra creativa muy personal. El marco temporal no fue accidental; Dylan entró en su período de mayor creatividad y popularidad cuando la conjunción Urano-Plutón transitó sobre su Neptuno natal, haciendo trígono a la Luna, Saturno, Júpiter, Urano y Sol, sacando a la luz el potencial inherente a esa configuración natal. En otras palabras, las necesidades colectivas de los 60 encajaban perfectamente con los valores colectivos inherentes a la generación de Dylan, y así su poesía y su música se convirtieron en un vehículo para ambas. Este importante trígono entre Neptuno y Urano que se dio al principio de los 40, común también a John Lennon, Paul McCartney y Mick Jagger, parece reflejar una visión de progreso que abarcaba no sólo el cambio político y social sino también el espiritual. El hecho de que esta configuración que se movió de un signo de Tierra a un signo de Aire, dominara todo el período de la II Guerra Mundial puede parecer extraño frente a la promulgación de paz, igualdad y espiritualidad que expresaron estos profetas generacionales, especialmente Lennon en su tema “Imagine”. Pero el III Reich de Hitler fue también el reflejo, aunque malicioso y distorsionado, de una visión para el cambio socio-político combinado con una aspiración espiritual. Jagger, con el Sol y Plutón en conjunción en Leo, quizá esté más cercano a estos elementos más oscuros en su generación, como se demuestra en la canción “Sympathy for the devil”.

Quizá lo más fundamental que estos iconos generacionales comparten sea el emplazamiento de Plutón en Leo. En términos generales, el paso de Plutón desde Cáncer a Leo supuso un cambio profundo en los mecanismos de supervivencia del colectivo; y este cambio planetario es quizá el significador astrológico por excelencia de una inevitable colisión entre los grupos generacionales de padres e hijos. Aquellos nacidos con Plutón en Cáncer tienden, instintivamente, a percibir su supervivencia como algo dependiente de la familia, la comunidad, los lazos nacionales que proveen con un sentido de pertenencia emocional, de continuidad y seguridad. Éstos eran los que estaban listos para ir a la guerra y morir por su rey y su patria incluso aunque, individualmente, la guerra no tuviera sentido alguno. Aquellos nacidos con Plutón en Leo instintivamente perciben que su supervivencia depende de una individualidad agresiva y de una autoexpresión determinista ante la oposición. Entre estos están los individuos que, ya fuera por egocentrismo arrogante o por una percepción intuitiva del poder individual para crear una realidad diferente, tomaron sus propias decisiones sobre su destino personal y se negaron a luchar en Vietnam.

Bob Dylan nació el 24 de mayo de 1941, 9:05 pm en Duluth, Minnesota, USA.
John Lennon nació el 9 de octubre de 1940, 6:30 pm, Liverpool.
Paul McCartney nació el 18 de junio de 1942, 2:30 am, Liverpool.
Mick Jagger nació el 26 de julio de 1943, 6:30 am, Dartford.
Cuando nacieron los dos últimos, Urano se había movido de Tauro a Géminis pero aún estaba en trígono a Neptuno, además de hacer un sextil a Plutón en Leo.

Otras configuraciones planetarias entre padres e hijos

Explorar las pautas de las generaciones astrológicas nos podría llevar a muchas esferas de interacción humana, y un sólo artículo no puede hacer justicia a la profundidad y complejidad del tema. Sin embargo, tocaré una de las más valiosas áreas de información que la perspectiva de las generaciones astrológicas puede ofrecer, la interacción de los planetas exteriores en las cartas de la relación entre padres e hijos. Pueden reflejarse algunos asuntos difíciles a través de los aspectos conflictivos entre los planetas personales, profundas dicotomías en valores y actitudes personales. El Marte de un hijo en oposición a la Luna de su padre puede degenerar en un enérgico conflicto de voluntades, y quizás en violencia en algunos casos; pero estos conflictos son únicos de estas dos personalidades y no invocan fuerzas colectivas más profundas. Y cierta resolución es posible si el padre llega a entender que su hijo es un individuo único con una asertividad distinta a la suya; y si el chico, cuando sea más mayor, puede ejercer la misma objetividad acerca de las necesidades y actitudes emocionales de su padre.

Otros asuntos difíciles entre padres e hijos se dan cuando hay aspectos entre Saturno y Quirón. El primero describe una dinámica arraigada en mecanismos de defensa personal; el último, aunque apunta a temas colectivos, también actúa a través de defensas personales frente al dolor. La Luna de una niña en cuadratura al Saturno de su madre puede sugerir un claro enfriamiento que entorpece su relación emocional. Puede resolverse en parte si la madre reconoce la ansiedad y la envidia que su hija despierta en ella; y si la niña, cuando sea más mayor, puede trascender su sentimiento de rechazo para ver el significado más profundo de las expectativas aparentemente imposibles de su madre. El Sol de un chico en conjunción al Quirón de su padre describe heridas y malentendidos mutuos; aquí la resolución es posible si el padre se enfrenta a sus propios sentimientos de inadecuación y a sus heridas; y si el chico, cuando crezca, puede reconocer a su padre como un ser humano ordinario con sus fallos que arrastra heridas infligidas por un mundo mucho más grande que la familia.

Sin embargo, algunos temas son más profundos y más grandes que la interacción de personalidades individuales, y la resolución depende de una perspectiva mucho más amplia. Un niño puede parecerle a su padre no sólo un individuo, sino el representante de una vasta fuerza colectiva que puede resultar una amenaza para todo lo que el padre defiende y cree como ser individual.Y cuando es el padre el que encarna el poder y la visión de toda una generación, el niño puede sentirse aterrado y desbordado. Padres e hijos pueden interactuar asimismo a través de los aspectos entre los planetas exteriores de las dos cartas. En tales casos, ambos defienden el poder colectivo de sus grupos generacionales y pueden tener dificultades en percibirse como individuos a no ser que haya planetas individuales envueltos en la configuración. Cualquiera que haya comparado las cartas de generaciones sucesivas en una familia habrá notado la frecuencia de los contactos -especialmente los aspectos más dinámicos- entre planetas exteriores y personales en las cartas natales. Estos contactos tienen a menudo sólo un grado de orbe. Se le puede perdonar a una por sentir que hay método en esta locura cósmica, y que cuando tales aspectos aparecen entre padre e hijo, o abuelo y nieto; alguna pauta evolutiva más profunda está en funcionamiento que envuelve al grupo tanto como al individuo. La psicología reductiva individual puede que no llegue a penetrar en el significado de las respuestas que son activadas, puede que tengamos que expandir nuestros modelos psicológicos para entender lo que está pasando..

Hay también dimensiones individuales de estos contactos. Los aspectos cruzados entre los planetas exteriores de una carta y los personales de otra se pueden entender en parte a través de los principios básicos de la sinastría. Por ejemplo, si el Urano de una niña está en conjunción al Sol de su padre en Géminis, la naturaleza curiosa, inquieta y extrovertida de él activarán el espíritu de originalidad y progreso en ella -no siempre de un modo agradable- mientras ella, en cambio, puede convertirse -de nuevo, de manera incómoda- en la fuente del despertar creativo de su padre. La energía disruptiva y electrificante de este aspecto entre padre e hija sería evidente desde la tierna infancia, y podría ser enormemente creativo e intelectualmente estimulante, así como conducir al alienamiento. Si una madre tiene Marte en Libra en conjunción al Plutón de su hija, la madre encontrará el inmovilismo emocional y la obstinación de su hija frustrantes, a veces desquiciantes, mientras que la hija puede sentirse seriamente amenazada por lo que ella percibe como la agresión de su madre. La energía explosiva de este contacto también sería patente desde la infancia, y conflictos de poder entre madre e hija serían inevitables -aunque ambos puedan, con cierta perspectiva, ayudarse mutuamente a ser más honestos sobre sus deseos y necesidades emocionales.

Esta interpretación de los aspectos, aunque útil y valiosa, no llega demasiado lejos. Aquí está sucediendo algo más que una persona interactuando con la otra. Una persona interactúa con una generación al completo, representada por el individuo cuyo planeta exterior está envuelto en el aspecto. La niña con su Urano en Géminis en conjunción al Sol de su padre le zarandeará y le hará pensar sobre la vida de modo diferente, no sólo porque él la percibe como inventiva y rebelde, sino porque, para él, ella representa el enorme poder de una generación cuya percepción de la evolución humana depende del derribo de la rigidez de estructuras intelectuales obsoletas y superadas. La madre cuyo Marte en Libra está en conjunción con el Plutón de su hija puede sentirse desbancada y decidir enfrentarse, no sólo porque percibe a su hija como intensa e inflexible, sino porque esa niña tiene a sus espaldas, como si de un ejército invisible se tratara, una generación entera cuya supervivencia depende de imponer un tipo particular de ideales de justicia e igualdad en las relaciones humanas. La presión incansable de Plutón no refleja el deseo de poder de la niña sino la necesidad de fondo de un colectivo que no puede tolerar la mínima desviación de lo que considera necesario si quiere evitar su extinción.

Podemos explorar brevemente una demostración de este tipo de dinámica generacional entre padres e hijos a través de un ejemplo. Aunque sus cartas se han utilizado hasta la saciedad, la familia real británica siempre es útil en este sentido, porque las horas de nacimiento están documentadas por muchas generaciones. Naturalmente, necesitamos trabajar con las cartas de nuestra propia familia para hacernos una idea más clara de las dinámicas generacionales, porque es desde la experiencia personal y la tradición familiar que las pautas generacionales más profundas se hacen más visibles.

Tramas generacionales en la familia real británica

Royal Family Poderosos aspectos generacionales pueden darse no sólo entre padre e hijo, sino entre el progenitor y el individuo que su hijo, cuando crece, elige como pareja. Lo que la psyque familiar necesita pero no tiene entre sus miembros, tiende instintivamente a atraerlo a través del matrimonio, para que sus mitos y complejos puedan evolucionar y trabajarse. Por ello es importante que, al examinar cartas familiares, se incluya no sólo la línea de sangre, sino también los compañeros. En favor de la claridad y la concisión solamente listo a continuación los emplazamientos relevantes en las cartas de unos pocos miembros de la familia real, en vez de reproducirlos en su totalidad.

La Familia Real Británica

Rey George VI
Plutón 11º 34' Géminis
Neptuno 16º 30' Géminis
Urano 22º 07' Escorpio
Luna 24º 51' Escorpio

 

Reina Elizabeth, la Reina Madre
Plutón 17º 21' Géminis
Neptuno 28º 20' Géminis
Urano 8º 31' Sagitario
Luna 20º 24' Escorpio
Reina Elizabeth II
Plutón 12º 42' Cáncer
Neptuno 22º 02' Leo
Urano 27º 21' Piscis
Saturno 24º 26' Escorpio
MC 25º 33' Escorpio

 

Príncipe Charles
Plutón 16º 33' Leo
Neptuno 14º 07' Libra
Urano 29º 55' Géminis
Sol 22º 25' Escorpio
Quirón 28º 13' Escorpio

 

Princesa Diana
Plutón 6º 02' Virgo
Neptuno 8º 38' Escorpio
Urano 23º 20' Leo
Luna 25º 02' Acuario
Venus 24º 23' Tauro
Príncipe William
Plutón 24º 09' Libra
Neptuno 25º 32' Sagitario
Urano 1º 29' Sagitario
Quirón 25º 39' Tauro
Venus 25º 39' Tauro
Ascendente 27º30' Sagitario

 

Fechas completas de nacimiento para los miembros de la familia citados: Reina Isabel II, 21 de abril de 1926, 2:40 am, Londres. Rey Jorge VI, 14 de diciembre de 1895, 3:05 am, Sandringham. Reina Isabel la Reina Madre, 4 de agosto de 1900, 11:31 am, St. Pauls Walden. Príncipe Carlos, 14 de noviembre de 1948, 9: 14 pm, Londres. Princesa Diana, 1 de julio de 1961, 7:45 pm, Sandringham. Príncipe Guillermo, 21 de julio de 1982, 9:03 pm, Londres.

Hay contactos que inevitablemente implican los planetas exteriores entre la carta de la Reina y la de su padre, el Rey George VI; él tenía una conjunción de Urano en 22º 07 de Escorpio y la Luna en 24º 51 de Escorpio y esta conjunción está en cuadratura al Neptuno en 22º 02 de Leo de la Reina. La Reina tiene asimismo Saturno en 24º 26 de Escorpio junto a su Mediocielo en 25º 33 de Escorpio ambas en conjunción al Urano de su padre. Podemos especular sobre los asuntos personales descritos por el contacto Saturno-Mediocielo-Luna en las dos cartas, y deducir que la relación emocional entre la Reina y su padre fue fría pero indestructible, y que un fuerte sentido de la responsabilidad y un poderoso aunque tácito compromiso con el deber y la obligación social sustituyeron el simple afecto y el intercambio emocional espontáneo. Pero también tenemos dos planetas exteriores en cuadratura. Esto es más difícil de entender así como de explicar en unas pocas palabras. Urano en la carta del Rey George está en cuadratura exacta al Neptuno en la carta de la Reina Elizabeth. El espíritu de progreso, para aquellos nacidos con Urano en Escorpio, busca su expresión a través de la destrucción compulsiva y la reconstrucción, a través de la movilización del instinto de supervivencia ante aquello que amenaze la vida, y a través de la valentía en los estragos de la batalla. Donde no se encuentra una batalla, se crea; en el caso del Rey, había suficientes batallas en el mundo exterior para complacer la visión catártica de la evolución de cualquier Urano en Escorpio. En severo contraste, el sueño de redención para los nacidos con Neptuno en Leo, se expresa a través de un mundo fantástico donde todo es brillante y bello, y donde la propia vida es a la vez un acto de sacrificio y un símbolo de la autoridad divina para otros, también bajo Neptuno, que buscan escapar de sus ordinarias vidas. La Reina comparte y encarna perfectamente los míticos anhelos de su propia generación. No es sorprendente que no quiera deshacerse de ellos.

Aquí dos generaciones colisionan: la mayor, que vivió dos guerras mundiales e hizo una ideología del enfrentameinto con la cruda realidad y de la construcción sobre las cenizas de lo que había sido destruido; y la joven, que prefería dar la espalda a la desoladora dureza del mundo y perseguía una visión de cuento de hadas de esplendor y de derecho divino de la monarquía. Una cuadratura así entre padre e hija, a no ser que se vea reforzada por planetas personales, puede que no estalle en un conflicto personal. Ahí va el refuerzo: la Luna del Rey en cuadratura al Neptuno de la Reina, y su Urano en conjunción al Saturnode ella. Él ha debido de parecerle emocionalmente estático y compulsivamente depresivo. Ella ha debido parecerle incomprensible a él -y quizá también a la madre, que tiene asimismo la Luna en Escorpio- porque la Reina es el vehículo para los sueños grandiosos y caballerescos de toda una generación. Esa generación está segura de su papel espiritual especial, enamorada de un código de honor y majestad que, al tiempo que bello y noble, está muy desconectado de las tribulaciones de la vida diaria y de las tendencias igualitarias de los actuales tránsitos de Urano y Neptuno por Acuario. Cuando Neptuno transitó Leo, el mundo clamaba por glamour y magnificencia, y necesitaba modelos deslumbrantes; ésta fue la era de las grandes estrellas del cine de Hollywood. El Rey George VI pudo encontrar a su hija extrañamente arrogante y alejada de lo mundano, no por ningún fallo en su carácter sino por algo diferente, algo pervasivo y poderoso y universal, canalizado a través del realismo personal y la tenacidad de su Sol en Tauro y su Ascendente en Capricornio.

Algo profundamente inteligente parece estar detrás de las pautas familiares que implican a planetas exteriores. El Príncipe Charles nació con el Sol en 22º 25' de Escorpio en conjunción a Quirón en 28º 13'. La conjunción casi exacta entre su Sol y la Luna de su abuela explica su cercanía emocional. La conjunción entre su Sol y el Saturno de su madre refleja el gran peso de las expectativas que ella tiene de él, y hasta qué punto eso limita y da forma a su destino. Pero el príncipe Charles también tiene un poderoso contacto con un planeta exterior de su abuelo al que sólo conoció de niño: el Sol de Charles está en conjunción exacta al Urano de su abuelo. Charles, como individuo, encarna esa búsqueda de la verdad oculta que la generación de Urano del Rey persiguió como una visión colectiva de progreso. Él es, de alguna manera, la culminación en términos personales, de los esfuerzos de la generación de su abuelo. Pero la conjunción Sol-Quirón de Charles en Escorpio también cuadra al Neptuno de la Reina. No nos debería coger por sorpresa que Charles haya buscado el camino de su propio desarrollo, intelectual, emocional y sexualmente hablando; de maneras que han debido parecerle amenazadoras al sueño neptuniano de su madre.

Charles, por el contarrio, debe de sentirse confundido, desplazado y quizás sutilmente manipulado por su madre, y profundamente irritado por su insistencia en aferrarse a un ideal que, para él, ya no es válido en el mundo actual. La Reina pertenece a un grupo generacional comprometido con una gloriosa visión redentista de grandeza y nobilidad. Charles también tiene a Plutón 16º 33' de Leo. No es una conjunción apretada con el Neptuno de la Reina, pero es una conjunción a tener en cuenta. Hay algo en Charles que comparte con su generación de Plutón: un instinto de supervivencia que deriva de un sentido interno de distinción y la profunda convicción de que la voz individual tiene peso. En este aspecto, él siente instintivamente lo que su madre siente, no como un ideal romántico, sino como una necesidad -aunque la cuadratura entre su propio Plutón y su Sol sugieren que él se siente en conflicto con su grupo generacional tanto como con el de ella. Tiene más en común con su abuelo que con su propia generación.

Quizá en algún nivel inaccesible, Charles no se veía capaz de defender esa visión de “noblesse oblige” que admira Neptuno en Leo. Su Plutón natal le empuja a la colisión. Así que eligió (o eligieron para él, pero sin duda aceptó) una pareja cuyo acervo planetario anadía suficiente carga al de él para retar el sueño generacional de su Neptuno materno. La Princesa Diana tenía su Urano en 23º 20' de Leo, en conjunción al Neptuno de la Reina. Parece que era inevitable que estas dos mujeres polarizaran las voces de sus respectivas generaciones, así como la determinación con que se percibían como enemigas. Neptuno en Leo sueña con la redención a través de una apasionada visión de un mundo más noble, más elevado. Urano en Leo percibe el progreso humano en términos de la capacidad del individuo para derribar las estructuras dominantes al uso y liberar el potencial creativo para el grupo. La Luna de Diana en 25º de Acuario y su Venus natal en 24º 23' de Tauro describen su particular conflicto interno con el ideal autodeterminista de su generación de Urano. Pero al combinar la explosiva combinación de planetas en Escorpio de Charles y la cuadratura en T de Diana, en conflicto con el Neptuno de la Reina, el annus horribilis toma un matiz totalmente distinto. Para la Reina, este matrimonio debe de haber representado el heraldo de la desintegración de sus más anheladas fantasías de redención, y la generación de Diana debe de parecerle una guerrilla dispuesta a aguarle la fiesta y destruir los últimos vestigios de privilegio y dignidad reales.

Sin duda, el Príncipe William continuará con esta pauta generacional, que apunta a un largo y lento proceso evolutivo abriéndose paso a través de los siglos. Los planetas exteriores de William están inextricablemente unidos a los planetas personales de sus padres; su Neptuno en conjunción al Ascendente en 25º 32' y 27º 30' de Sagitario respectivamente, están en conjunción al Marte y el Júpiter de su padre y al Ascendente de su madre. Parece que sus padres encarnan, a un nivel personal, ese anhelo por la iluminación espiritual y esa búsqueda de significado que es la esencia del sueño de redención de la generación de Neptuno en Sagitario. Las actividades del tipo Nueva Era de Charles y Diana se acomodarían perfectamente con la generación de su hijo. Pero William tiene también Venus y Quirón en conjunción exacta en 25º de Tauro, y sus valores personales, desarrollándose en parte a través de penas y dolor, están en conflicto tanto con la visión colectiva romántica de su abuela, como con la feroz autoexpresión colectiva de su madre, o con el instinto de supervivencia colectiva de su padre. El Neptuno en Sagitario de William está en trígono al Neptuno en Leo de su abuela, y ambos comparten el sueño de los signos de fuego de un mundo mejor, más generoso, más noble. Pero para William ese mundo puede hallarse tras una búsqueda espiritual y moral, y no a través de la afirmación de privilegios personales.

Entablando amistad con los planetas exteriores

En los viejos tiempos, los astrólogos solían considerar los planetas exteriores como “notas mudas” en la carta, no eran importantes, ni se les creía relevantes para la vida del individuo. Ahora sabemos que no es así, y los astrólogos que estudian tendecias colectivas saben cúan importante es la voz de la psique colectiva en términos del destino individual. Cuando los planetas exteriores están ligados a los planetas personales en la carta, el individuo es, más que otros de su generación, un portavoz del colectivo. Esta persona tiene que aprender a crear vehículos adecuados para esa visión colectiva, a la vez que mantiene su integridad individual y un ego suficientemente fuerte como para procesar las energías colectivas a través de sus experiencias, aptitudes y valores personales. Aquel cuyo ego no pueda contener estas cosas puede verse abrumado por las fuerzas que reflejan el zeitgeist (la cualidad del momento) bajo el que nació, en ocasiones alcanzando una gran expresión creativa y en otras desintegrándose en psicosis, o ambas la vez. El niño que lucha contra su generación, y trata de suprimir la entidad mayor a la que pertenece, puede igualmente sufrir. Como consecuencia puede tener un sentimiento de profundo aislamiento. También puede que se den erupciones internas y externas muy poderosas que dejan al individuo totalmente vulnerable frente a las fuerzas del cambio. Los contactos entre padre e hijo que envuelven planetas exteriores sugieren que pueden ayudarse mutuamente a reconocer y desarrollar los talentos y las percepciones de sus distintas generaciones, contribuyendo así positivamente a un proceso evolutivo en que a ambos se les pide participar, lo quieran o no.

Por desgracia, tales contactos acaban convirtiéndose en una furios batalla que se puede achacar a factores personales. Quizá fuera muy inapropiada la reacción de la Reina de culpar a Diana personalmente por su rebelión contra el status quo real; Diana fue portavoz de su generación, y aquellos nacidos con Urano en Leo no se dejan llevar fácilmente por los sueños neptunianos. Pueden compartir la visión creativa leonina, pero estos dos planetas encarnan significados opuestos y reflejan, respectivamente, una percepción intelectual y emocional de una misma dimensión de la vida. Neptuno busca la fusión con una entidad más grande a través de la idealización y del autosacrificio; Urano busca el progreso a través de la creación de nuevas ideologías. Si un padre quiere ayudar a su hijo cuando se dan esos contactos entre las cartas, es importante que reconozca no sólo la individualidad del niño sino lo que representa como símbolo de una generación entera. El padre sabio animará a su hijo a que encuentre vehículos apropiados con los que expresar los sueños y necesidades colectivas, y no reaccionará ciegamente ante lo que se percibe como una amenaza, ni se identificará con lo que percibe como la apoteosis de los sueños de su generación. Un buen ejemplo de esto último es el contacto entre la conjunción de Neptuno y Plutón en Géminis de Joseph P. Kennedy y el Sol de su hijo en Géminis. John F. Kennedy (*) era percibido por su padre como la encarnación de la visión generacional de redención y continuidad a través de la educación, la movilidad social y el poder político de Papa Joe. El resultado inevitable fue que John F. Kennedy nunca pudo ser él mismo, excepto en el contexto de las ambiciones de su padre, no ya personales, sino generacionales.

*Ver también “The oracle and the family curse” para un análisis de las cartas de la familia Kennedy.

Hace falta investigar mucho más para entender del todo estos grandes demonios colectivos que fluyen a través de las generaciones, en base a los contactos de los planetas exteriores en las cartas de una familia. Y no se acaba todo con la carta natal. Los significadores generacionales no sólo se conectan entre padres e hijos; también se movilizan en un momento determinado ante los tránsitos de los planetas exteriores, y durante esos períodos en que los ciclos confluyentes de dos o tres planetas alcanzan un punto crítico. Por ejemplo, cuando el Príncipe Charles y la Princesa Diana rompieron su matrimonio, Plutón transitaba por Escorpio, activando no sólo sus planetas personales, sino también el Neptuno de la Reina. Para la generación de la Reina, éste fue un momento de crisis y desilusión. La tendencia a “sacar trapos sucios” de Plutón en Escorpio metiéndose con todas las esferas en que la deshonestidad emocional amenaza la supervivencia, forzó a los nacidos bajo la visión redentora de Neptuno a enfrentarse, por fin, con la distancia insalvable entre su visión y la realidad de la naturaleza emocional y sexual humana.

Como individuos, no podemos controlar o frenar tales movimientos colectivos. Participamos de ellos lo queramos o no. Pero podemos elegir participar creativa o destructivamente. Nos podemos sentir víctimas involuntarias de malévolas fuerzas externas. Nos podemos dejar llevar por los sueños colectivos y convencernos de que somos la encarnación del cambio inspirado por las deidades. O podemos intentar la tarea más dura, más humilde de refinar nuestro carácter y talentos para hacer de mediadores, contribuyendo lo mejor que podamos al desarrollo positivo de lo que es esencialmente una necesidad humana. Necesitamos tener suficiente consciencia de dónde nuestras personalidades individuales se confunden con algo más grande, para crear algo válido y que mejore la vida a partir de nuestras compulsiones y necesidades generacionales. Asimismo hemos de ofrecer suficiente sabiduría a nuestros hijos y honrar sus sueños generacionales. Como astrólogos puede que nos relacionemos mejor con aquellos clientes cuyos planetas exteriores estén en armonía con los nuestros. Si tenemos Plutón en Leo, podemos relacionarnos mejor con los jóvenes que tienen Plutón en Libra que con aquellos que lo tienen en Virgo, y puede hacerse muy difícil simpatizar con las energías del grupo de Plutón en Escorpio, que podemos percibir como amenazantes. Neptuno en Libra se entiende mejor con Neptuno en Sagitario que con Neptuno en Escorpio, y Neptuno en Escorpio se lleva mejor con Neptuno en Capricornio que con Neptuno en Sagitario. Ya seamos padres o astrólogos, o ambos, el abismo generacional seguirá existiendo, no porque el desacuerdo entre jóvenes y mayores sea inevitable, sino porque los grandes ciclos colectivos requieren de una visión diferente en cada momento. Puede que nunca compartamos personalmente las visiones de otras generaciones, pero al menos aprendamos a reconocer que son una parte esencial de la evolución de la vida.

Traducción al Español: Asun Henares

Posiciones actuales de los planetas
28-Dic-2014, 05:19 TU/GMT
Sol6Capricornio22'48"23s17
Luna29Piscis15'31"1n00
Mercurio17Capricornio37'40"24s26
Venus21Capricornio59'11"22s54
Marte18Acuario5'36"16s31
Júpiter22Leo0'56"r14n58
Saturno0Sagitario28'44"18s22
Urano12Aries35'12"4n22
Neptuno5Piscis17'41"10s15
Plutón13Capricornio2' 0"20s38
Nodo real15Libra31'37"r6s07
Quirón13Piscis38'56"2s08
Explicaciones de los símbolos
Carta del momento
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